martes, septiembre 27, 2005

Lo fácil

Llaga se dice fácilmente.
(Eduardo Milan-Excelente lenguaje)



Buscar adentro de la sala
la caída de un cuerpo
que se azota de golpes como ángulos existen.
Sentir el dolor excesivo que no se sublima
alborotado murmullo inmerso en su evidencia.
Hablar de la herida
del pico del ave que lacera.
Desquitarse de todo secreto
de la bolsa de anzuelos
que ponen las pieles moradas.
No es rojo color de cerezas
apenas pincel de la sangre.

(Se escribe lo roto lo enfermo la astilla
y espera su turno
un diccionario entero de palabras vírgenes)

lunes, septiembre 26, 2005

No paró de llover



No paró de llover
estoy con una tiara de problemas
no es mi infancia
quizás sí
o la cabellera de la adolescencia.
No conmemoro fechas que manchan
pero mis manos se entintan igual.
Hermético el camino
me cuesta abrir esa canción con olor a jazmines.
Lagunas anegan la memoria
recuento gotas fétidas
riachuelos que se abren.
Me obligo a ponerme fuerza en los pulmones
a respirar a respirar
ya vendrán otras circunstancias.

martes, septiembre 13, 2005

aprendizaje

Yo no quería que ellos me enseñaran
el llanto de la madrugada
los ángeles tentadores y difusos
con los que iba a encontrarme
las uñas oscuras y crecidas de los corderos.

Pero hubiera estado bueno
poder leer en un libro
que los secretos del sol son demasiado perfectos
porque nadie es capaz de adentrarse en ese calor espantoso
al igual que los otros no pueden subir
hasta la línea de luces que chorrea mi mente.

El futuro es un ave que gime y se escapa de mis frágiles manos
vuela hacia bosques nublados donde reina el silencio.
Mi cuerpo se extiende colgado a campanas y flores:
flamea su aroma de mar , tañe alboradas de fuego.
Los ojos preguntan con frío sobre el ser y la nada.
Mi desnudez es eterna.

jueves, septiembre 08, 2005

breves pensamientos para cruzar la noche


I
Ansiedad de insomnio y atropina
Otra noche que temo morir.

II
Estrellas prolongan su llanto. Ecos de la edad del mundo.

III
Voy caminando en sueños con pasos furtivos.

IV
Caigo de rodillas rindiendo pleitesía.

V
Dios se hace torbellino en mi boca.
No puedo pronunciar otros nombres.

VI
Siento venir tus manos que me abrazan en la sala oscura.

VII
Me pregunto qué soy además de vísceras dolientes.
¿Una sombra rota que oscila entre dos luces.?

VIII
Cuando mi cuerpo se vaya
igual te seguiré amando.

IX
La rosa es la víspera de una ciudad perfecta.

X
Amanezco
libre
de toda atadura.

lunes, septiembre 05, 2005

nocturno en Buenos Aires

Encontré que la ciudad me miraba
con sus grandes ojos de neón
reflejando mis zapatos gastados de andar por ella.
Yo no tuve respuestas para darle
-nunca tengo respuestas-
sólo pude decirle que es impulso absoluto
quizás cercano a lo sexual
lo que me hace caminar
entre cuerpos de transeúntes que desconozco
dibujando sus rostros
para llevarlos a otros sitios
con un poco menos de desdicha.

No me aflige esta ignorancia peregrina
más bien me despega de una narración lineal
de los hechos que produzco.
Salir de mí, deshacerme de este entramado
que clava en la noche rumores de un lirismo inacabable.
Soy un caracol que deambula en estas calles de larga duración
pronta a enroscarse ante el menor ataque
arrancando el olor a mal de las esquinas
devorando los yuyos mal crecidos
sobre la desnudez endeble de las flores.

Ahora siento que la luna es indecente
ilumina la voz que pide mi socorro.
Una lágrima fina, ondulante,
toca el armazón de mi edificio.
Buenos Aires me extiende las manos
y no entiendo ese gesto.
Nunca fui de las que le hacen promesas.
Confundida, no sé qué ofrecerle.
Y no hay un tango que pueda describir lo que se siente
contemplar a esta mole de ciudad llorando.

Juana de Arco

Sólo obedece a las voces que la llaman.
Entregada a la hoguera
su herejía es ser más potente que los hombres.