viernes, septiembre 30, 2011

un poema de Victoria Guerrero Peirano

Perro negro

Oye, besémonos intensamente,
Una nostalgia llama al mundo
en el que debemos morir
Else Lasker-Shuler

un perro negro toca mi puerta
un perro negro abre su hocico
y escupe su angustia sobre mi rostro
todas mis erupciones
todo el lado derecho llagado
se humedecen ante su tierna baba

lo que hay dentro es pura materia del olvido
inútil recuerdo que se envenena sobre sí mismo
mientras la frágil costra cae y se regenera
lentamente
bajo mis dedos

no hay de dónde más pelar la carne
la sucia piel del nacimiento
que se agazapa
ante la negra picadura del animal

qué extraño es todo esto
me avergüenza haber crecido entre los muertos
oh cadáveres
cómo pesa la cabeza y la tierna cabellera
de un hijo no nacido
mientras el perro rasga
implacable
la puerta al otro extremo

y tú
hunde tus patas en la sangre que nace del deseo
muestra tus erupciones
las macabras heridas de tu lomo
deja caer la leche blanquísima
en la celda del condenado
remoja la miga de pan en el té silencioso
y ofrece tu cuerpo toda la sucesión de los ocasos
a esta amarga enfermedad

oh si pudieras abandonar todo ahora
tapar los orificios de tu nariz con un puñal
hundiéndolo como una flor que cae sobre sí misma
pero ahora todo te deslumbra o te hiere
eres una cerda
y caminas con el hocico abierto
hundiendo tus patas en el fango

toda la noche ha caído sobre mi rostro
animales que llevé entre mis brazos
algún día les daré de beber
de un cuerpo limpio y sano

Victoria Guerrero Peirano (Perú)
Publicado en http://www.andes.missouri.edu/andes/Literatura/VG_TresPoetas.html

martes, septiembre 27, 2011

Un número en este tiempo

Tenemos el número.
Tres.
Ya no representa nada.
El que mira
no encuentra ligazón.

¿Qué vendría a ser
un número
en este tiempo de caos
de este torrente
de anti todo?

Ahora nos abrazan
por el miedo.
Antes nos carneaban
nos daban vuelta
la cara.
Ahora nos rodean
nos alientan
a que resucitemos.

Todos saben
que somos
este nombre.

sábado, septiembre 24, 2011

Tiempo de mudanzas

Ella anda con la mente perdida.
Como si no escuchara nada.
Nosotras,
sin embargo,
sí escuchamos,
números repetidos,
precios de cuartos de verano.

Hay algo raro en todo esto:
un horario que se parte,
un resfrío,
hijos que se cagan.

En tres meses
oleremos
plátanos y muertos.

Pero hoy es primavera
tiempo de mudanzas.

martes, septiembre 20, 2011

un poema de Eunice Arruda

Un día

Un día yo
moriré
de sol; de
vida acumulada
en la convulsión
de las calles

un día yo
moriré y
no podía:

hay poemas
escurriéndose de mis dedos
y un vino no
probado

Eunice Arruda (Brasil)
Publicado en http://rebra.org/escritora/escritora_ptbr.php?assunto=texto&id=1622
Traducido del portugués por Myriam Rozenberg

sábado, septiembre 17, 2011

un poema de Ed Hoornik

Ilusión

Fui a la estación de tren,
No para despedirme
O para iniciar un viaje,
Pero sí para pararme entre toda la gente
Que vive para alguna meta
Para algún lugar donde ir.

Ed Hoornik (Holanda)
Publicado en http://cs-music.com/features/signs-to-love.html
Traducido del inglés por Myriam Rozenberg

miércoles, septiembre 14, 2011

un poema de Rolf Jacobsen

Bosque antena

Sobre los techos de la ciudad hay campos grandes.
Allí es donde el silencio se acerca sigilosamente
cuando no hay habitación para él en las calles.
Ahora el bosque entra en su giro.
Necesita estar donde vive el silencio.
Árbol sobre árbol en extrañas arboledas.
No lo hacen muy bien, porque el suelo es tan duro.
Entonces hacen un bosque ralo, una rama hacia el este,
y una hacia el oeste. Hasta que parezcan cruces. Un bosque
de cruces. Y el viento pregunta
-Quién se queda aquí
en estas tumbas profundas?


Rolf Jacobsen (Noruega)
Publicado en http://neweuropeanpoets.blogspot.com/2009/04/norwegian-matters.html
Traducido del inglés por Myriam Rozenberg

domingo, septiembre 11, 2011

un poema de Karen Alkalay-Gut

Guerra en directo

Es como las payasadas donde dos personas están peleando detrás del diván
Y tú ves una persona saltando y zambullirse y luego al otro emerger,
Luego ir abajo nuevamente, ambos con caras de falsa fiereza y brazos amenazantes.
Pero esta vez ellos están aporreando algo debajo de la ventana que no puedo ver
Y haciendo la ve de la victoria a la multitud que está fuera de la estación de policía.
Este puede ser mi hermano, mi hijo, mi esposo allí abajo
siendo golpeado hasta la muerte porque perdió su camino.
Para entonces lo sacan de la calle y lo encienden.
El rostro es irreconocible, aunque parece seguir vivo.
Este es el programa de la mañana. La tarde
es para retribuir- bombas inteligentes ensartadas dentro de las ventanas
de la misma estación en Ramallah, y luego las oficinas de Arafat en Gaza
Cambio el canal pero la guerra está toda allí, la guerra y la culpa.
Muévete a través del video en reverso, regresa lo suficientemente lejos y tendremos esa línea
que recuerdo desde la nursery: todo comenzó cuando él me golpeó desde atrás.
Pero estamos hablando de sangre real, agonía real, y para cada persona asesinada
Hay una hamula entera que sufrirá-los ocho chicos del rabino
que no podrán incluso enterrar su padre en paz, el padre palestino, escondido
de sus francotiradores con sus hijos, madres que nunca olvidarán haber visto a sus hijos asesinados en directo. Podría continuar para siempre.
En vez de eso, apago el televisor, deseo
poder apagar la guerra con un giro del interruptor.

Karen Alkalay-Gut (Israel)
Publicado en http://www.kolibrisbookshop.eu/store/?p=productMore&iProduct=28
Traducido del inglés por Myriam Rozenberg

jueves, septiembre 08, 2011

un poema de Norge Espinosa Mendoza

Poema de situación

Yo no necesito la muerte de los mártires.

No necesito de sus rostros en la ira de la muchedumbre,
no preciso sus voces que golpean en la pancarta,
en los muros, en las redes, en las piezas de domingo.
No me hacen falta sus nombres,
la sangre en que crecieron.
Sus ojos, sus gritos, no son angustias para mí,
no son las furias que hierven en las manos de los otros.

Me vale más saber que ellos rieron como yo,
que de mi edad sufrieron como yo ahora sufro:
Desnudo, Gris, Bebido e Insolente.
me vale más saber que somos gemelos de un tiempo
donde quizás sus mujeres lleguen a ser las mías
y podamos confundirnos en lo febril de las puertas.
Me vale más tenerlos como aporte de mis días,
como el almuerzo elemental gracias al que vivo,
y no en lo solemne, no en lo ya perdido,
donde ahora se pasean en un círculo de sombras
apuntalando con sus muertes la historia de un país.

Yo no necesito la gloria de estos mártires.

Norge Espinosa Mendoza (Cuba)
Publicado en www.alascuba.blogspot.com

lunes, septiembre 05, 2011

un poema de Julieta Dobles

La casa cerrada

La casa de mi madre sigue allí, en pie,
extrañamente en pie, como el tronco de un árbol
ya vacío a ras de la tormenta.
Pero nada se mueve en ella.
Nada bulle detrás de las paredes agobiadas,
nada pulsa, excepto el desamparo
que busca ansiosamente viejos ecos
en los amplios zaguanes,
donde el silencio anida como pájaro roto,
más penoso aún después de tanta música.
El reino de la ausencia:
esta es la verdadera ventana de la muerte,
que cristaliza todo lo vivido
en una urna imposible a los retornos.
Camino por las habitaciones
desiertas como espejos
que ya nada reflejan.
Con los muebles ausentes se marcharon
lo poco que quedaba de tu aura, madre,
y de nuestra presencia de infancias tan vividas
que su hálito terrestre
perfumaba aún mosaicos y rincones.
Quiero creer que tu saludo
desde la muerte fue veraz.
Que el sueño de las niñas
viéndote entrar de nuevo
con tu sonrisa de flor antigua
a la casa que nos vivió por medio siglo
fue un mensaje certero
para mi duelo sin respuestas.
Pero no hay resonancia en mi congoja.

La materia es tan sorda,
mi llanto tan espeso y tan urgente
que tan solo me queda este poema
donde converso a solas con la ausencia,
frente a aquel patio nuestro,
donde los árboles ancianos
sembrados por la mano paterna
-¿los recuerdas en su cortina de abandonos?-
se nos mueren también.

Julieta Dobles (Costa Rica)
Publicado en http://www.artepoetica.net/Julieta_Dobles.pdf

viernes, septiembre 02, 2011

Para llegar a esto

Hoy , casi seguro, llueve
porque ella llama para saber
y él llama para saber
Me estuve preguntando por qué no grité antes
tener que ahogarme para llegar a esto

No puedo dormir
la flema envuelve mi garganta
-establecen un diálogo incesante-

Luego intento abrir mi boca
para sacar la palma
de la mano que creo sentir
ahorcándome

Nunca mis dedos penetraron tan lejos
Ni tampoco el llanto.