jueves, enero 31, 2013

un poema de María Helena Sato


Diálogo en la fiesta

(Claro de luna- Ruth Engels) 

“Cómo escribe! “Dijo, espantado el mestre-sala
“Escribo lo que llevo. Ahora usted va en mis versos”.
“¿Cómo son sus versos?”
“A veces salen del mar- mojados sacuden las gotas. Otras veces, en
el cielo, sin luz de luna”
“¿Y nunca hay gente, en esos versos? ¿Sólo yo?”
"Hay gente siempre. Marineros en el mar, en la luz de la luna astronautas. Hay siempre
gente en los versos que llevo. Pero en versos son mucho más livianos. Llevar
gente es muy pesado.”

 

María Helena Sato (Cabo Verde)
Publicado en el libro Destino de bai (Edición Saúde en portugués)
Traducido del portugués por Myriam Rozenberg

 

domingo, enero 27, 2013

planilla de cálculos


-Entrá en el Excel, hay que completar ahí, en la celda.

(Celda, sí. Encierro, prisión, mazmorra, cárcel).

-Poné toda la información que puedas. La más completa. Con fecha, recorridos, etapa por etapa. No te olvides de nada.

-No, no escribas todo. Dejá lo último, los antecedentes no importan. Sólo lo general, lo global, lo reunido. No abundes en detalles, lo anterior carece de interés, el pasado se borra.

-Pónganse de acuerdo,  tanta contradicción me cansa. Voy a dejar un hueco. Que cada cual imagine cómo es el mar, suponga cómo es la orilla.

miércoles, enero 23, 2013

risas en la cabeza


El cómico donó su hermosa y larga cabellera para una marca de pelucas. Rapado, parece que, como a Sansón, le hubieran arrancado las fuerzas. La lengua no desgarra, se ha vuelto suave, como mano de madre.
Meses después, una mujer con cáncer se tapa con un pañuelo la cabeza. Entra al negocio de postizos y se prueba una larga cabellera. Se mira en el espejo, se peina, y una carcajada que sale desde el fondo de las tripas pone patas arriba sus ojos hundidos.

viernes, enero 18, 2013

Sombra pájaro boca


-Hacé de cuenta que nunca lo viste. Que no crean que estás loca.
-No puedo, es imposible. Todas las noches pienso en él.
-¿Pero cómo vas a contar que un hombre se hace pájaro y entra aleteando dentro de tu casa?
-Algo se me va a ocurrir, no puedo aguantarme más este secreto.
-Cuidado, eso va a traerte problemas…
-¡Ya sé! Lo haré personaje de uno de mis cuentos, o hablará en mi poema con su boca de sombra.

lunes, enero 14, 2013

Alfabeto de los Pasos en italiano

Los amigos que uno no conoce, o mejor dicho, conoce simplemente a través de la palabra hecha poesía, no dejan de sorprenderme.
 
El otro día recibí por correo electrónico las traducciones al italiano de muchos poemas de mi libro Alfabeto de los Pasos, realizadas por el poeta Gabriel Impaglione, que reside en Italia.
 
Gabriel es el creador desde hace muchos años de la Revista de poesía Isla Negra. Sus textos y traducciones pueden encontrarse en http://revistaislanegra.wordpress.com/ y http://revistaislanegra.fullblog.com.ar .
Los invito a entrar a esos sitios generosos de difusión de autores de todo el mundo. 
 
 
Dejo aquí las versiones de Impaglione que me llegaron justo como regalo de cumpleaños.





 
 

Esa que distingo en el reflejo
no soy yo.
Muecas gestos garabatos.
Desdoblamiento.

 
Lo de afuera es cincelado inútil.
Lo de adentro:
senda
en espiral
al infinito.

 

 
Quella che distinguo nel riflesso
non sono io.
Smorfie gesti scarabocchi.
Sdoppiamento.

Quello di fuori è inutile scolpito.
Quello interiore:
sentiero
a spirale
verso l’infinito.

 
 
 
 


Cirrótica la noche
me trae la infancia
para que la beba
en un festín de cicatrices
a cuál más clara
a cuál más sabrosa.
 


Cirrotica la notte
mi porta l’infanzia
per essere bevuta
in festino di cicatrici
una piú chiara
una piú saporita




La soledad impone tonos raros.
Ejerce melodías.
Pero el eco del mensaje
que no sale
rebota en las piedras.
Mi débil contrapunto.

 

La solitudine impone strani toni.
Esercita melodie.
Ma l’eco del messaggio
che non parte
rimbalza nelle pietre.
Il mio debole contrappunto.


 

 

Cómo le digo a mis manos
                                                      que hay que acechar
la textura de la luna
sin copiarla?
 
Vana pretensión
volverse brillo.


Come dire alle mie mani
che si deve incombere
l’orditura della luna
senza copiarla?
 
Vana pretesa
diventare fulgore.

 

 

 

El cuerpo sorprende.
Descubre
adolescencias dormidas.
Verde sed
excitará las amapolas.


Il corpo stupisce.
Scopre
adolescenze addormentate.
Verde sete
Ecciterà i papaveri.
 
 

 

 

Me ciñen el vientre
agujas
temores.

La queja perpetua
de bestia
drogada.

 

Mi aggiustano il ventre
aghi
timori.

 
Il perpetuo lamento
di bestia
drogata.




Al buscar mi horizonte
solo encuentro
una torre de ladrillos
y las luces apagadas del estadio de Atlanta.


Nel cercare il mio orizzonte
trovo soltanto
una torre di mattoni
e le luci spente dello stadio d’ Atlanta.

 


 

Es injusto
que haya que pagarlo todo.
Atesoro cupones
para lograr mi felicidad
con un descuento.
 
É ingiusto
che si debba pagare tutto.
Attesoro buoni
per raggiungere la felicità
con un sconto.

 


El hambre de tu ojo
muerde mis labios
como la llama le jadea a la madera.
Tal tibieza.

 
 

La fame del tuo occhio
morsica le mie labbra
come la fiamma afana il legno.
Tale tepore.

 




Me vi llorando
frente a un hombre que bailaba
en carnaval
una danza de espejos.
 
Mis lágrimas tejieron
una muchacha extraviada
en el alfabeto de los pasos.
 
Mi sono vista piangendo
davanti a un uomo che ballava
a carnevale
una danza di specchi.
 
Le mie lacrime tesserono
una ragazza perduta
nell’ alfabeto dei passi.




Poemas del libro Alfabeto de los Pasos (Editorial Patagonia)
Versiones al italiano: Gabriel Impaglione.

jueves, enero 10, 2013

para otro lado

Iba ocupada imaginando cosas
mientras miraba por la ventana
En ese momento entró una mujer embarazada
Esa manera firme de mostrar su cuerpo
con los pies en la tierra
como una categórica verdad
No reparé en ella
hasta que exigió
de muy mal modo
su asiento

Mi cuerpo vive enfurecido
desgrana su fuego haciendo injurias
crujientes en la madera
No tengo conciencia de él
no mantiene tiesa su postura
y pretende
que este cerebro vagabundo
subsane los vagidos
de indescifrables apetencias

Miro otra vez por la ventana
Por ninguno de ellos
me levanto.

 

 

 

sábado, enero 05, 2013

un poema de Hwang Ji-Woo

Maldita nostalgia


Para leer tu carta, me acerco a la ventana que es una rendija
por donde entra un momento la buena suerte del mundo
mientras ilumina a solas una cosa parecida al papel fotosensible del alma.
Van flotando en el aire el ordenador, el paquete de tabaco, las gafas
y el álbum doblado, mientras va bajando del techo la carta recién leída.
Una vez que se han ido las ideas, llega un amor tierno como locura.
¿Cómo iba a saber que ibas a llegar cojeando por el puente
donde había esperado a escondidas  cierto destino quisquilloso?
Parecías decidida a no pertenecer a esta vida, porque venìas retrocediendo
poco a poco hacia mí, por el confin de todas las calles  y las carreteras.
Sin embargo, yo no pude aceptar ninguna vida
sin latido del corazón y me senté junto al Mar de Muchas Islas
que se alejaba de mi baranda todos los días.La barca dejaba
la voz de laringe caliente.La verdad es que te había dejado marchar
para amarte durante un tiempo más largo.Yo que había vivido
la época de mucha pasión, podía aguantar el aburrimiento.
Se veía la luz de neón del hotel en frente
algo que se enredaba en la sombra de tu entrecejo:
¿eso era el remordimiento de la lámpara de mercurio? Safo diría
"Un Eros dulce y sufrido". Hay fiebre también a esta edad.
Es igual que una influenza autocontagiada. Temblé mucho
por si me venía otra vez ese amor con la garganta inflamada.
Sin embargo, ya era algo irremediable lo que había ocurrido de esta manera
como si aquella inundación pasara del límite del castillo montañés,
cubriéndolo y expandiéndose más. Me parecía que tú no temías la vida caída
detrás del camión, ni la repetición sempiterna de la historia del amor
entre la mitología y la canción pop, mientras mirabas sin miedo
el mundo que pasaba por el espejo del camión. Tú habrías pasado
el puente de piedra de Bekio que crujía en el fondo del agua crepuscular,
ya lo sabía yo,aunque me olvidé limpio del pecado y de todas aquellas grandes causas,
enfrente de la gran música de la piedra, enfrente de la Catedral.
Yo vigilaba toda la noche el reloj de tu vida por venir.
Yo estaba balanceándome a la madrugada, sentado en el columpio
en la plaza del pueblo donde ya no estabas. Es verdad.
La nostalgia era una enfermedad vocacional mía. Esta es la segunda vez
que leo tu carta que dice : "Parece que me he quedado sola en el mundo".


Hwang Ji-Woo (Corea del Sur)
Publicado en el libro No brilla la luz verdadera (Editorial Bajo la luna).
Traducido del coreano por Yong-Tae Min

martes, enero 01, 2013

Elegía






Ha habido, no digas árboles, cielos,
picazón de humo en la nariz, de encierro;
mas: qué reino escaso.

Jorge Aulicino- Rondas (Stravinsky)





Muchos se quedaron afuera
hablando de tu casa
el cuarto que guardaba
lo que el tiempo expulsó de su sepulcro
Otros dijeron que era inapropiado
una incoherencia
tu promesa
de misa los domingos
No entendieron
que eras mucho más complejo
resultaron enredados por lo que les mostrabas

Porque invertías el rostro perturbado
te ufanabas arrollador
en absoluto temeroso
te divertían los aullidos nocturnos
y desconfiaste de todas las mujeres
con palabras infectadas de miel
te cansaban por ser iguales, repetidas
Ellas tampoco te entendieron

Antes de dormir
te llegaban las preguntas sin respuesta
tantas horas robadas a los amigos, la familia
por sueños imposibles que escondían cimitarras
tantos días despeñados por la violencia
¿para qué habían servido?

Es pesada, me dijiste de cierta mujer un día.
Me di cuenta que también te referías a la vida
Estabas cansado
tantas opiniones
tantas mermas
tantos juicios
tanto vómito encubierto

¿Saldrías con un tipo así..?, me preguntaste
Y te contesté con la historia de un libro
El amor no precisa más penetración
ya estás adentro
Nos creímos
Yo caminé por años con el corazón en la mano
aunque no fuera ostensible ni evidente
Te entendía

No te animaste
a cerciorar que era cierto nomás
que no me importaba
encontrarte frágil ,vulnerable
Al fin de cuentas
te había visto desnudo por fuera y por dentro
Qué tanto orgullo

Esa fue tu última manera de decir
permaneciste callado, mirando
cómo poco a poco me desmontaba entre llantos.

Devastada, inestable
repasando los caminos accedidos de tu cuerpo
palpo las rutas de tu futuro y fantástico viaje.