....soy de la rosa y la mar... soy el escaramujo
(Silvio Rodríguez)
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sábado, agosto 24, 2024

Un poema de Lucas Rodriguez Luis



Niño comienza a contemplar el mundo


Aterrado contemplo
frente a mi imagen gemela
cómo transcurren el pus y las horas,
entre mis labios esféricos,
y me siento como un retrato curioso,
circular como una cornada a tiempo;
no comprendo el porqué de mi viaje,
el porqué de este miedo.


Lucas Rodriguez Luis (España)
Publicado en el e-book "Queda lo Cotidiano" 

sábado, mayo 25, 2024

Un poema de Gerardo Diego


Oso


Me salté el Panamá a pie juntillas
e hice dos flexiones musculares
sobre la barra fija
del trópico de cáncer.

la singladura
comienza con buen tiempo.
Viento flojo del Sur,
mar rizada del viento,
cielo claro
y horizontes despejados.

Llegué a la playa a nado
y tuve por escolta
legiones de hipocampos.

Me puse un bañador;
por no esperar al práctico,
híceme un distraído
veraneante acuático.


Gerardo Diego ( España)
Publicado en "Ochenta poemas de la generación del 27"
Coedición Centro Cultural Generación del 27 y Área de Cultura y Educación, Diputación de Málaga
Consejería de Educación de la Junta de Andalucía ( 2007)

sábado, abril 06, 2024

Un fragmento de un libro de Jesús Carrasco

Iosif me arrastró hasta aquí, pero ahora soy yo la que permanece. Tras su retiro y posterior deterioro, bien podríamos haber regresado a la patria, a la vida de los salones. A los cristalinos barnices que realzan la nobleza de los muebles de palisandro. Al timbre poderoso y resonante de las violas de Cremona. A los centros de flores de granado, jazmines y espigas secas- A las fuentes de carnes bien trinchadas,a los ligeros postres, a los vinos madurados en las mejores barricas del continente. A la belleza y el refinamiento de las mentes más elevadas y sutiles. Pero aquí estamos, estoy, frente a ese hombre humillado. Frente a esa sombra inquietante cuya presencia he consentido.

Recuerdo el día en que embarqué con destino al puerto de Sevilla. Recuerdo la humedad de la brisa marina y su frescura y el olor a marisco. Recuerdo mi ensueño de aquel entonces. Partía, inflamada de amor, hacia las nuevas colonias españolas. A los territorios en los que mi prometido había servido con honor y valentía. Hacia un rincón del continente que resonaba en mí del mismo modo que Simla, Zanzíbar o Suez. La grandeza de nuestra cultura, pero bañada aquí por la resplandeciente luz del sur, atemperada con su clima benigno, tan alejado de nuestros duros inviernos. En esta lugar, todo había sido dispuesto para albergarnos. Jóvenes, cultivadas, amantísimas hijas de la patria que corríamos a reunirnos con nuestros prometedores esposos. Este pueblo era el regalo, el premio a una juventud consumida en la batalla allí donde el Imperio lo había reclamado.

Nuestro buque atracó en el puerto de Cádiz y allí trasbordamos, guidas por cadetes, a una goleta afilada y galante con la que remontamos el Guadalquivir hasta Sevilla. Recuerdo a Iosif de pie en el muelle de la Sal, esperándome. Llevaba dos años sin verle. Íbamos a casarnos en España. Íbamos a comenzar una vida dichosa en una tierra bendecida. Nuestro lugar en el mundo.




Jesús Carrasco ( España)
Extracto del libro "La tierra que pisamos". Editorial Seix Barral (2016)

sábado, septiembre 16, 2017

un poema de Lucía Etxebarría

Salmo 

Estos eran los nombrados de la congregación, 
príncipes de las tribus de sus padres

Si una parte de mí no respetara su silencio, tu silencio de paredes blancas, lo incognoscible, lo innombrable 

Dijo hágase la luz y la luz se hizo, pues no existía antes de nombrarla

Si una parte de mí no respetara su silencio, tu silencio, recinto inexpugnable donde halla su espacio la palabra

Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

Si una parte de mí no le temiese al tiempo, doliente rueda de lenguajes siempre repetidos, si una parte de mí y no ansiara engañarle, escapar este mortal dolor de retroceso

No pronunciaras su nombre en vano 

Si una parte de mí en esta solitaria hora en la que nada se dice no se mordiera los labios para evitar nombrarte y encerrarte 

El discurso no puede nombrar la forma y la vitalidad del silencio 

Si una parte de mí no se escondiera como una fiera herida, agazapada, que se lame la sangre del costado, si una parte de mí no se escondiera

El cielo y la tierra pasarán, pero no las palabras 

Si una parte de mi qué triunfal desafío, no negara el arriendo de mi alma y de la tuya, sí una parte de mí no rechazara este vulgar comercio de lealtades

Pues siempre es mejor callar lo que no se puede decir

Si una parte de mí no aferrara el silencio, lo incognoscible, lo inalcanzable, si una parte de mí no despidiera al inasible nombre de las cosas

No​ perecerá por fuego ni por agua, sino por silencio

Si una parte de mí no deseara conocer la esencia anterior y primordial, la gracia pura que existía sólo cuando no había sido designada. Si una parte de esta salmodia recitada no incluyera las pausas, el silencio 

Si una parte de mí no se callara para poder cantarte 


Lucía Etxebarría​ (España)
Del libro "Estación de infierno". Editorial Lumen

viernes, mayo 04, 2012

un poema de Rafa Villar

Puerto de A Coruña, año mil novecientos y poco

yo quería que mi bisabuelo fuera pirata barbazul
pero él se sube a aquel barco, con sus primeros zapatos de 18 años,
sin más tierra que la de sus uñas campesinas

América era su horizonte de espuma
y mi bisabuelo dice un adiós sin apenas dirección
con lágrimas sequísimas y un silencio gris
hasta llegar a Argentina

mi bisabuelo nunca me habló de Buenos Aires

yo quería que mi bisabuelo cantara por las avenidas
tangos meláncolicos
en el recuerdo de un país que tal vez era un destino,
o un amor,
pero mi bisabuelo sólo conoció
la ciudad raulgonzaleztuñón y tabernaria
un puerto que era una isla olvidada
y hombres tatuados
en las sombras nocturnas de los arrabales

mi bisabuelo volvió con un bandaneón debajo del brazo
y cicatrices como esquirlas de memoria y soledad

mi bisabuelo se baja de aquel otro barco,
enfermo de atlántico,
tosiendo un tiempo que se difumina en su hambre lenta

yo quería que mi bisabuelo fuera indiano
de chaleco, levita, sombrero y reloj de bolsillo
pero mi bisabuelo trabajaba día y noche
para hacer un enorme banco de carpintero
y entre garlopas, martillos, clavos, sierras, tablas..
consumía su vida y fabricaba olvidos

mi bisabuelo nunca me habló de Buenos Aires

pocos días antes de morirse
mi bisabuelo apenas si nos reconocía
y sólo hablaba de gente enterrada en la lluvia de la memoria
y de una tierra, más allá del mar,
que aún debía guardar su sudor
y su juventud

Rafa Villar (Galicia - España)
Publicado en http://www.enfocarte.com/PoesiaGallega/rvillar.html

jueves, diciembre 29, 2011

un poema de Dolors Alberola

Refranero del can

El poema es el mejor amigo del hombre.
Detrás de un gran poeta existe un perro.
París bien vale un ladrido y Edith Piaf es la luna.
Hasta mayo, no te rasques el verso.
No sólo de la gramática vive el hombre.
Más vale canto en mano que aullido en los bares de la vida.
Vine, mordí y vencí. Vino, lamió y triunfó
-el hueso estaba echado-.
Las autoridades solitarias advierten
que la vacunación puede dañar, terriblemente, a la poesía.

Dolors Alberola (España)
Publicado en http://www.andalucia.cc/viva/mujer/antologia/Dolors_Alberola.pdf

viernes, diciembre 09, 2011

un poema de Amelina Correa

XVII

(Juan de la Cruz se complace en introducir a unos novicios en el éxtasis divino)


Fray Juan contempla
a los novicios.

Entran azorados en el recinto
oscuro,
con la luz de una vela dorando su tez pálida...
Muchachos
apenas
con el furor bullendo
dentro de las venas,
prendiéndose en sus cuerpos
como una mariposa enfebrecida.
La inocente claridad de su mirada
perpleja.

Nunca sintieron antes
nada parecido.
El fulgor de una llama,
apenas.
Un relámpago brillante
apenas.
Un amado entrevisto en la espesura
apenas. Un deseo punzante.

Y ellos no comprenden
sino su cuerpo pleno
y señalado.
Sino la extática visión
arrebatada.
Sino el amor dormido.

Y extrañados, perplejos,
duermen arrebolados esa noche.

Fray Juan sonríe.

Amelina Correa (España)
Publicado en http://www.andalucia.cc/viva/mujer/antologia/AMELINA_CORREA.pdf

domingo, noviembre 27, 2011

un poema de Ana Patricia Santaella

Un pájaro visita en noviembre un patio de guzmanas

Sintió en el costado
la fuerza incontenible de la noche,
la trémula venida de lo indecible.
El patio a oscuras,
la oscura maroma del brocal,
y la negritud del alba
sumergida en lo profundo.
Un pájaro se guarneció en la galería,
miró,
la roja retirada de los pétalos,
la cobriza hojarasca,
la enea,
resplandecer por la escarcha.
Acongojado saltó,
al musgo abúlico del pozo,
a las hojas lacias de los Ficus,
a los yermos tiestos del anochecer.
Sintió,
el frío intransigente de lo gris,
el agua incolora de las demoras,
la tierra
sin embargo,
caudalosa del brotar.


Ana Patricia Santaella (España)
Publicado en http://www.andalucia.cc/viva/mujer/antologia/Ana_Patricia_Santaella.pdf

martes, junio 21, 2011

un poema de María Eloy García

El hombre medio raya en medio

se plantea el hombre medio raya en medio
la aceleración constante de su esposa
tras haberla arrojado desde el quinto
se plantea ella -también media y nadie media-
o el suelo sistemático o el hacha
la muerte acelera más de nueve metros por segundo
descoyunta el fémur
la planta de la calle diseñada
a abiertos espacios de arboleda
el miedo desciende cambia a cero
el hombre medio de la raya en medio
rellena el marco de la ventana
se acomoda a la vista de los edificios
y quién sabe si ya está pensando en el radio
de alguna plácida circunferencia

María Eloy García (España)
Publicado en http://codexdepoetas.blogspot.com/

domingo, junio 12, 2011

un poema de Jordi Doce

Madrigal

Volver a casa oliendo el aire dulzón, irrespirable, de la tierra empapada, los grumos opulentos de la fermentación. Volver mientras las hojas descosidas liberan sus metales y el agua del estanque es un bozal de plomo que nos sigue con la mirada. Esto es lo que insiste, lo que existe en nosotros. Ácido y frío. El ascua silenciosa del invierno. La hoja que penetra y adormece la piel. La cara y cruz del hielo. Y todo por vivir aún, y la promesa torva de otro día, y un cielo de nevada donde la luz entrechoca sus huesos con un hilo de sangre. Es la noche rapaz, que viene a someternos. Es la noche rapaz, que está en nosotros.

Jordi Doce(España)
Publicado en su blog

viernes, septiembre 10, 2010

un poema de Abraham Ibn Ezra

Cuando mis enemigos me calumnian



Cuando mis enemigos me calumnian
Y yo temo que pueda caer
El Dios de Abraham me fortalece;
¡El temor de Isaac es mi consuelo!
Yo me hundo en los libros de los profetas:
Las palabras de Isaías
Aparecen delante de mí: “ ¡la Redención está próxima!”
Cuando busco más profundamente por Dios en la Torá
Allí encuentro lo que venía buscando:
Dios va a redimir al pueblo cautivo;
¡Incluso a aquellos que fueron llevados a los confines de la tierra!
Eso me conforta.
¡Sobre esto debo hablar y en esto encontrar alivio!


Rabi Abraham Ibn Ezra (España)
Publicado en Morashá
Traducido del portugués por Myriam Rozenberg

viernes, enero 11, 2008

un poema de Raquel Lanseros

(Mujer 2- Mirta Benavente)


INVOCACIÓN

Que no crezca jamás en mis entrañas
esa calma aparente llamada escepticismo.
Huya yo del resabio,
del cinismo,
de la imparcialidad de hombros encogidos.
Crea yo siempre en la vida
crea yo siempre
en las mil infinitas posibilidades.
Engáñenme los cantos de sirenas
tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.
Que nunca se parezca mi epidermis
a la piel de un paquidermo inconmovible,
helado.
Llore yo todavía
por sueños imposibles
por amores prohibidos
por fantasías de niña hechas añicos.
Huya yo del realismo encorsetado.
Consérvense en mis labios las canciones,
muchas y muy ruidosas y con muchos acordes.

Por si vinieran tiempos de silencio.

Raquel Lanseros (España)
De Diario de un destello, Ed. Rialp, Madrid, 2006
publicado en
Las afinidades electivas

viernes, marzo 17, 2006

Serrat lo dice mejor que yo

Porque la quería

(Joan Manuel Serrat)


Porque la quería
no quiso papeles
ni hacer proyectos con vistas al futuro.
No confiaba en él
y quiso estar seguro

que cotidianamente
tendría que ganarla
con el sudor de su frente.

Porque la quería
no quiso con ella
hacer un nido en donde abandonarse.
No confiaba en él
y quiso asegurarse.

Porque la quería
por no despertarla
dejó de dirigirle la palabra
No confiaba en él
ni se atrevió a cambiarla.

Y puso en pie de guerra
su buena fe y sus sentidos
por llegar a conocerla.

Porque la quería
se fue para siempre,
quiso poner a salvo aquella imagen.
No confió en ella
y quiso asegurarse.