....soy de la rosa y la mar... soy el escaramujo
(Silvio Rodríguez)

sábado, diciembre 14, 2024

Un poema de Alina Diaconú

Mar a mar


Llorar frente al mar
de dicha
y de desdicha.
Todo es agua,
la ola y el ojo
el ojo y la ola.
Todo es sal.
La separatividad
es imposible
cuando las lágrimas
caen y lamen
la playa
de cada mejilla.
Comunión
de acuosos vaivenes
y este holograma
de mar y arena
que somos
cuando, invadidos
de emoción,
nos abrimos
mar a mar
al despertar del alma.


Alina Diaconú (Rumania - Argentina).
Publicado en Revista Ñ.28 (2006)

sábado, agosto 31, 2024

Un poema de María Paula Alzugaray

La ostra


I

No puedo oír la voz
aquietando la ruega de mi locura
retrocede es tribal de cables humanos
apelándome
con acordes mudos.
No consigo oír la voz.
Es cardumen de palabras aligeradas
vaciándome hasta el nombre.

He muerto con todas mis muertes.


II

Puedo comenzarme,
coronar
la inocencia: obelisco.
Pero el cuerpo va colgando.

-¿Diverge en sus proporciones la ostra?

Yo me he fraccionado en cada separación.



María Paula Alzugaray ( Argentina)
Publicado en "Eternidad en la fuga" ( 1999)
(este libro inédito estuvo publicado en internet, ya no tengo el enlace de esa página)


sábado, agosto 24, 2024

Un poema de Lucas Rodriguez Luis



Niño comienza a contemplar el mundo


Aterrado contemplo
frente a mi imagen gemela
cómo transcurren el pus y las horas,
entre mis labios esféricos,
y me siento como un retrato curioso,
circular como una cornada a tiempo;
no comprendo el porqué de mi viaje,
el porqué de este miedo.


Lucas Rodriguez Luis (España)
Publicado en el e-book "Queda lo Cotidiano" 

sábado, agosto 17, 2024

Un poema de Jorge Reis-Sá

Sabes, padre


sabes, padre
 
el pañuelo beige en las paredes de la desembocadura del río
cubría los árboles con su pelaje, al viento
la gorra azul, marinero de pelo rubio
susurraba pequeñas frases a las aguas silenciosas
tu sonrisa tan ligera, daba ternura a tu rostro
esos anteojos, tu pelo en las tardes de sol

o el barco encallado en la arena breve
al lado del castillo por donde paseábamos
yo tú mamá, dos o tres palabras y mi cuerpo
que se te acercaba a ustedes junto al camino

en estas paredes de la desembocadura del río, abiertos al mar
que volaba


Jorge Reis-Sá (Portugal)
Traducido del portugués por Myriam Rozenberg
Del libro "A Palavra no Cimo das Águas".
Publicado en https://www.citador.pt/poemas/sabes-pai-jorge-reissa

sábado, agosto 10, 2024

Una canción de Carlos Maria Trindade

La tempestad


La gran nube oscura se va
disuélvese la locura de la tormenta
la marea retrocede ahora plana y lenta
las gaviotas abandonan la tierra sin demora

sobrevuelan en silencio sobre su roca
ya dormida de tanto vacío y espuma
mientras el sol que brilla nuevamente
besa allí toda la arena, ya sin miedo

Fui a ver
Fui a ver
la tempestad
vine a correr

Fui a ver
Fui a ver
la tempestad
vine a decirte

Destrozos de madera en la corriente
dejan ver lo que en otros tiempos fue una proa
pintada con cariño y muchos colores
al estilo de nuestra buena gente

Queda el drama de los que esperan en el acantilado
a quienes Dios ya destinó a la eternidad
y es una lección que contra Dios no existe voluntad
queda la furia calma de la enorme nostalgia


Carlos Maria Trindade ( Portugal)
Canción cantada por Madredeus , puede escucharse en https://www.youtube.com/watch?v=ZxQTyd3jvc0

sábado, agosto 03, 2024

Un texto de Augusto Monterroso

LA SIRENA INCONFORME


    (A mermaid - John William Waterhouse)


Usó todas sus voces, todos sus registros; en cierta forma se extralimitó; quedó afónica quién sabe por cuánto tiempo.

Las otras pronto se dieron cuenta de que era poco lo que podían hacer, de que el aburridor y astuto Ulises había empleado una vez más su ingenio, y con cierto alivio se resignaron a dejarlo pasar.

Ésta no; ésta luchó hasta el final, incluso después de que aquel hombre tan amado y deseado desapareció definitivamente.

Pero el tiempo es terco y pasa y todo vuelve.

Al regreso del héroe, cuando sus compañeras, aleccionadas por la experiencia, ni siquiera tratan de repetir sus vanas insinuaciones, sumisa, con la voz apagada, y persuadida de la inutilidad de su intento, sigue cantando.

Por su parte, más seguro de sí mismo, como quien había viajado tanto, esta vez Ulises se detuvo, desembarcó, le estrechó la mano, escuchó el canto solitario durante un tiempo según él más o menos discreto, y cuando lo consideró oportuno la poseyó ingeniosamente; poco después, de acuerdo con su costumbre, huyó. 

De esta unión nació el fabulosos Hygrós, o sea, “el Húmedo” en nuestro seco español, posteriormente proclamado patrón de las vírgenes solitarias, las pálidas prostitutas que las compañías navieras contratan para entretener a los pasajeros tímidos que en las noches deambulan por las cubiertas de sus vastos trasatlánticos, los pobres, los ricos y otras causas perdidas.




Augusto Monterroso (Guatemala)
Publicado en " La oveja negra y demás fábulas . Editorial Alfaguara (1997)

sábado, julio 13, 2024

Un fragmento de un libro de Patrick O ' Brian

 



"No obstante, solo hay una cosa  que no me gusta", dijo Stephen mientras la orden pasaba rigurosamente por toda la mesa. "La absurda e insistente repetición de la palabra médico". " Por la presente lo nombro cirujano...Se haga cargo del puesto de cirujano...Junto con una asignación para su paga y e avituallamiento para su uso particular, como corresponde al cirujano de la citada corbeta". Es una definición falsa; y una definición falsa es anatema para quien aplica un razonamiento filosófico.

"Por supuesto que es anatema para quien aplica un razonamiento filosófico", dijo James Dillon. " Pero no ese tipo de mentalidad que existe en la Marina, sino otro que gusta de las definiciones falsa. Tomemos la palabra corbeta, por ejemplo"
" Sí", dijo Stephen cerrando los ojos a causa del intenso aroma del oporto e intentando recordar las definiciones que había escuchado.

"Bien, una corbeta, como usted sabe, es en realidad una embarcación de un palo con aparejo de velas de cuchillo. Pero en la Armada, una corbeta puede estar aparejada como un navío, es decir, puede tener tres palos"

" O tomemos la Sophie" dijo el segundo oficial ansioso por hacer su modesta contribución. "Exactamente es un bergantín, ¿sabe doctor?, pues tiene dos palos". Y levantó dos dedos, por si Stephen, al no ser hombre de mar, no pudiera aprehender un número tan grande. " Pero en el mismo momento en que el capitán Aubrey subió a ella se convirtió en una corbeta, porque un bergantín está al mando de un teniente".

"O tomemos mi caso", dijo Jack. "Me llaman capitán, pero en realidad soy capitán de corbeta".

"O el lugar donde duermen los hombres, justo a proa", dijo el contador señalándolo. "Hablando con propiedad, oficialmente, es la cubierta de la batería, aunque nunca ha habido cañones allí. Y unos la llamamos cubierta de palos - aunque nunca ha habido palos en ella tampoco-  y otros la llaman cubierta de batería y a la auténtica cubierta de batería la llaman cubierta superior. O tomemos este bergantín, que no es un verdadero bergantín, ni siquiera con esa vela cuadra mayor, sino una especie de paquebote, o una hermafrodita".

"No, no, querido amigo", dijo James Dillon," no deje nunca que una simple palabra aflija su corazón. Nominalmente son sirvientes del capitán quienes, en realidad, son guardiamarinas; tenemos inscritos en nuestros libros como marineros de primera a chicos jovencísimos que están a millas de distancia, todavía en la escuela; afirmamos que no hemos cambiado ningún brandal , cuando los estamos cambiando continuamente; y juramos muchas otras cosas que nadie cree. No, no, usted puede llamarse a sí mismo como quiera, mientras cumpla con su deber.  La Armada se expresa por medio de símbolos , y a las palabras puede usted darles el significado que prefiera".


Extracto de "Capitán de mar y de guerra" de Patrick O' Brian (Reino Unido)
Editorial Alfaguara (2006)


sábado, julio 06, 2024

Un texto de Marcelo Damiani

 Cuento por encargo


Para Cecilia Valeiras


El barco pirata estacionó frente a mi casa. Los marineros engancharon el ancla en el árbol del vecino y se apostaron a lo largo de la calle mirando hacia adelante con cara de desalmados. Al rato bajó el capitán y golpeó a mi puerta; le abrí, él entró sin ningún tipo de preámbulos y se acomodó en el bar destrozado que me quedó de un fallido cuento de vaqueros. " Usted es escritor, ¿no?", me interpeló en un idioma desconocido; por suerte, los dos manejábamos el mismo código literario. " Si; así es", respondí. " Bien, dijo, necesitamos alguien con mucha imaginación". "Los críticos dicen que yo no tengo ni una pizca", señaé. "Bien, murmuró pensativo, ése es un buen signo". Hizo una pausa; se tomó un vaso de whisky que había por ahí, y me miró. " Mi tripulación y yo tenemos un problema. No encontramos una buena aventura desde hace años. Nadie nos quiere dar lugar en sus historias; dicen que ya no servimos para nada porque estamos pasados de moda...Así que decidimos tener nuestro propio escritor". Lo único que me faltaba, pensé: Piratas con problemas existenciales. "Mire, le dije, los relatos de aventura no son mi especialidad". " Eso no nos importa, masculló, pónganos en el género que quiera". Se puso de pie bruscamente, se dirigió hacia la puerta y agregó: " Le damos una semana. Y no intente traicionarnos. Los dos escritores que lo intentaron ya no pueden escribir más". Y se fue.

Entonces, por las dudas, empecé a escribir este cuento.



Marcelo Damiani ( Argentina).
Publicado en la revista Ñ. 28 ( 2007)

sábado, junio 08, 2024

Un texto de Richard Hough

[...] Parecía que en cualquier momento podría estallar un gran motín. Las ollas de bortsch de carne estaban humeantes y listas en la cambusa o cocina del barco, pero ninguno de los seiscientos hombres presentes lo estaba comiendo. Giliarovsky, todavía inadvertido para todos excepto unos pocos hombres, caminó rápidamente hacia las trampillas abiertas y preguntó qué estaba pasando y por qué los hombres no comían.

“No quieren tocar el bortsch, señor”, le dijo Ivan Daniluc, uno de los cocineros. "Dijeron que deberíamos tirarlo por la borda... y el resto de la carne también". Señaló la mesa más cercana. "Verá, señor, sólo comen pan y agua, aunque a nosotros nos han pedido té y mantequilla". 

Giliarovsky se volvió enojado hacia los hombres más cercanos a las escotillas, que ahora se habían calmado bajo la amenaza de su proximidad, e intentó hacer oír su voz por sobre los gritos del resto de la tripulación. "Silencio, ¿me oyen?" gritó. "¿Qué creen que están haciendo? Esta es una manifestación lamentable. ¿Por qué no comen su bortsch?"

Medio perdido en la confusión de gritos y burlas, Giliarovsky apenas pudo distinguir una o dos frases entrecortadas: “¡Porque la carne apesta!” "Cómelo tú mismo- nos limitaremos a pan y agua". 

Al ver que las condiciones ya estaban fuera de control y ansioso por evitar una humillación mayor, Giliarovsky partió para consultar a su capitán. Pero en el camino se detuvo en la sala de oficiales, detrás de la silla del Cirujano Smirnov, y le dijo en voz baja, para evitar alarmar a los demás, “Señor Smirnov, la tripulación se niega a comer su sopa. Dicen que está en mal estado. ¿Sabe algo sobre esto?"

 “Por supuesto”, respondió el cirujano irritado, “Ya la examiné y dije que la carne que trajeron ayer es excelente. Los gusanos no son más que huevos que han puesto las moscas. Se remueven fácilmente con vinagre y agua”. 

"Gracias, Señor Smirnov". 

El ritmo de los acontecimientos en el Potemkin estaba aumentando rápidamente a medida que más y más oficiales y soldados se daban cuenta de que se avecinaba una crisis, y actuaban en consecuencia. Giliarovsky interrumpió el almuerzo que el Capitán Golikov estaba tomando en su camarote y le informó de la situación. “Habrá que hacer algo, Señor, ahora mismo”, le dijo con urgencia.


Richard Hough (Reino Unido)
Extracto de "The Potemkin Mutiny" 
Editado por Severn House Publishers (1960). 
Traducción del inglés por Myriam Rozenberg

sábado, junio 01, 2024

Una fábula de La Fontaine

 El delfín y el mono


Tenían los griegos la costumbre, viajando por el mar, de llevar en sus navíos perros y monos con ellos. Un barco con tal equipaje naufragó cerca de Atenas. De no ser por los delfines, nadie se hubiera salvado. Este animal es muy amigo del hombre, cuenta Plinio en su historia, y debemos creerle.

Salvaron, pues, los delfines cuanto pudieron. Hasta un mono en ese trance, gracias a su parecido humano, creyó poder deberles la vida. Un delfín que lo tomó por un hombre iba ya a dejarlo salvo y sano en la orilla, cuando por azar le pregunta:

-¿Eres tú el de la gran Atenas?

-Soy - contestó- mono y muy conocido. Si un día me necesitas, puedes buscarme; mis parientes ocupan los principales puestos , un primo mío es arconte.

- Infinitamente agradecido-repuso el delfín-. ¿También el Pireo tiene el honor de conocerte? ¿Le ves, me figuro, muy a menudo?

- Todos los días; es gran amigo mío desde hace muchos años.

(El macaco tomó el nombre de un puerto por el de una persona. Nada tiene de extraño, pues hay muchos que confunden cualquier burgo con Roma, y hablando a tontas y a locas dicen todo lo que no han visto).

Ríese el delfín y vuelve la cabeza , advirtiendo, al ver el mono, que del fondo de las aguas solo ha salvado un macaco. Con lo cual lo lanza de nuevo al mar, yendo a buscar a algún hombre para salvarlo, si puede.


Jean de La Fontaine ( Francia)
Publicado en Fábulas completas. Edicomunicación S.A. ( 1997)

sábado, mayo 25, 2024

Un poema de Gerardo Diego


Oso


Me salté el Panamá a pie juntillas
e hice dos flexiones musculares
sobre la barra fija
del trópico de cáncer.

la singladura
comienza con buen tiempo.
Viento flojo del Sur,
mar rizada del viento,
cielo claro
y horizontes despejados.

Llegué a la playa a nado
y tuve por escolta
legiones de hipocampos.

Me puse un bañador;
por no esperar al práctico,
híceme un distraído
veraneante acuático.


Gerardo Diego ( España)
Publicado en "Ochenta poemas de la generación del 27"
Coedición Centro Cultural Generación del 27 y Área de Cultura y Educación, Diputación de Málaga
Consejería de Educación de la Junta de Andalucía ( 2007)

sábado, mayo 18, 2024

Un texto de Carlos María Domínguez

Los rumores de que un submarino anda detrás del Talk of the town después de hundir tres buques, dirige la atención de Guy a los oficiales y al capitán , notoriamente concentrados en cerrar la boca. Durante la mañana y la tarde los pasajeros se pasan binoculares de mano en mano para mirar el océano en busca de de un periscopio o la aleta de un torpedo debajo del agua. La expectativa crece sin novedades y con el paso de los días la gran superficie se vuelve irritante. Cada pedazo de nada oculta un enemigo, la mayoría de los pasajeros conversan sobre los protocolos, los silencios se han vuelto tensos y los encuentros de las parejas en la noche, más nutridos. En el puente de mando la atención sobre el radar es permanente, también sobre el equipo radioeléctrico,el capitán ordenó un curso en zigzag y un apagón nocturno que obliga a moverse en penumbras. Los oficiales han pedido que las linternas lleven alguna veladura-sólo por precaución, dijeron con la reserva de los médicos- y Guy le colocó a la suya un pañuelo de seda para moverse por el barco, pero se lo quita cuando traduce en la cucheta, después de cubrir el ojo de buey con un saco.


Carlos María Dominguez ( Argentina)
Extracto del libro " El idioma de la fragilidad". Tusquets Editores (2017)

sábado, mayo 11, 2024

Un poema de Ricardo Miró

La canción del marinero


Ya la barca abrió las alas, como un pájaro en la sombra;
se estremece como un águila que el vuelo va a comenzar
y me invita dulcemente... ¿Quién me llama?... ¿Quién me nombra?...
No tengo a nadie en la tierra... Voy a ver qué me da el mar...

El mar está pensativo... Se dijera una laguna
que se ha quedado dormida, de tanto, tanto pensar...
Yo me voy al horizonte para embarcarme en la luna
cuando la luna aparezca rompiendo el agua del mar...

Quiero irme lejos, muy lejos... Adonde ni el pensamiento
con sus alas poderosas me pueda nunca alcanzar...
La barca me está esperando con la vela abierta al viento...
No tengo a nadie en la tierra... Voy a ver qué me da el mar...


Ricardo Miró (Panamá)
Publicado en el libro "Poesía selecta" (2018) de la Academia Panameña de la Lengua

sábado, mayo 04, 2024

Un poema de Héctor Miguel Angeli

La pausa


Quédate, quédate así,
sobre la playa
pero en el sueño...
Un leve movimiento
y las velas de los navíos
pueden asustarse
y retroceder hasta la zona oscura.
Quédate así,
en el ajustado lecho de un poco de dicha.
Las arenas también sueñan
esa distancia que siempre te devora.
Puede crecer el rumor de la brisa,
las olas pueden incendiarse
tras la demencia del follaje.
Gente puede llegar. Es el verano.
Pero nada debe turbarte.
Quédate así,
en el seno del fulgor,
como quien ha caminado mucho
y se acerca a un descanso misterioso.


Héctor Miguel Angeli (Argentina).
Publicado en el libro " Frutos sobre la mesa". Ediciones El mono armado.

sábado, abril 27, 2024

Un poema de Emmanuel Taub

VIII. 


Postal del mar
Es mío el cuerpo
sobre el vértice
de cara al horizonte
esperando por caer en el vacío.
Es mío
el horror en tus ojos
es mío.

Frente al mar 
la soledad es un náufrago.



Emmanuel Taub  (Argentina)
Publicado en Veinticuatro. Alción Editora (2006)

sábado, abril 20, 2024

Una canción de Monda

Es tan triste ver partir


Allí va una embarcación
Por ese mar abierto
Por aquellos que van ahí
Hay mucha gente que llora
Es tan triste ver partir
Un barco del continente
Para Angola o Mozambique
Allí va otro contingente
Tanta lágrima perdida
Cuando un barco deja el muelle
Adiós mi madre querida
No sé si regresaré pero
Me voy para Lisboa
Porque la vida acá está mal
En búsqueda de cosas buenas
Busco, no encuentro acá
Hay mucha gente que llora
Con penas en el corazón
Por ese mar abierto
Allá va una embarcación


Canción popular  ( desconozco de qué país. Acepto datos de confirmación).
Arreglos: Jorge Roque / Pedro Zagalo / Der Medinas.
Publicado en el álbum "Cal" de la banda Monda ( Portugal).

Traducción al español desde portugués por Myriam Rozenberg

sábado, abril 13, 2024

Un poema de George Bradley

Donde el azul comienza


En el sur del Adriático, donde comienza el azul,
Vinimos a descansar un rato y jugar.
En las islas cubiertas de sol conocidas como Tremiti,
Donde la brisa sopla frescaY los pinos tiemblan y el mar salado
Lava a gente como tú y como yo,
En el sur del Adriático, en la espuma arrastrada por el viento.
En el agua más azul, justo donde comienza,
Vinimos a jugar un rato, llegamos a descansar.
En costas rocosas de calas áridas,
Cuando llegaron las olas y el agua salpicó
Y la luz del sol reflejada saltó y brilló
Entre los acantilados, los salientes y las grutas,
En el Adriático, donde este tipo de cosas empiezan.
En el agua azul clara que traen las olas
Fuera del soleado mar Adriático,
Vinimos a descansar y jugar y bañarnos,
Mientras los pinos se balanceaban en los acantilados de arriba
Y el viento dispersó la espuma salada del mar,
En el soleado Adriático, donde comienza una forma de vida.
Vinimos buscando una inmersión, para encontrarnos
En aguas lo suficientemente claras como para explorar
Un fondo profundamente azul, al verlo parecía
Incluso Grecia o cualquier otro sitio.
Que el agua lavada así o el sol pudieran encenderse así,
Vinimos a vernos en un mundo de sueños,
Que las palabras podrían trasmitir lo que implica el lugar,
Ese lugar podría terminar lo que una palabra genera
Vinimos buscando el agua más clara, el cielo más soleado,
Vinimos, tú y yo, a ver lo que se vería
Inmersos en aguas perfectamente azules,
En olas iluminadas por el sol que llevaban su oscuro secreto,
Pequeños huéspedes conocidos como medusas, cuyos frágiles brazos
Observaron, picaron y quemaron todo el día.
Y levantaron el rubor que floreció en nuestras pieles,
Agravado por el sol y las salpicaduras,
Con nuestros propios intentos de abrazarnos uno al otro,
Mientras nadamos fuera de nosotros mismos y fuimos arrastrados,
En el sur del Adriático, donde comienza el azul.


George Bradley (Estados Unidos)
Publicado en Poetry Foundation
Traducido del inglés por Myriam Rozenberg

sábado, abril 06, 2024

Un fragmento de un libro de Jesús Carrasco

Iosif me arrastró hasta aquí, pero ahora soy yo la que permanece. Tras su retiro y posterior deterioro, bien podríamos haber regresado a la patria, a la vida de los salones. A los cristalinos barnices que realzan la nobleza de los muebles de palisandro. Al timbre poderoso y resonante de las violas de Cremona. A los centros de flores de granado, jazmines y espigas secas- A las fuentes de carnes bien trinchadas,a los ligeros postres, a los vinos madurados en las mejores barricas del continente. A la belleza y el refinamiento de las mentes más elevadas y sutiles. Pero aquí estamos, estoy, frente a ese hombre humillado. Frente a esa sombra inquietante cuya presencia he consentido.

Recuerdo el día en que embarqué con destino al puerto de Sevilla. Recuerdo la humedad de la brisa marina y su frescura y el olor a marisco. Recuerdo mi ensueño de aquel entonces. Partía, inflamada de amor, hacia las nuevas colonias españolas. A los territorios en los que mi prometido había servido con honor y valentía. Hacia un rincón del continente que resonaba en mí del mismo modo que Simla, Zanzíbar o Suez. La grandeza de nuestra cultura, pero bañada aquí por la resplandeciente luz del sur, atemperada con su clima benigno, tan alejado de nuestros duros inviernos. En esta lugar, todo había sido dispuesto para albergarnos. Jóvenes, cultivadas, amantísimas hijas de la patria que corríamos a reunirnos con nuestros prometedores esposos. Este pueblo era el regalo, el premio a una juventud consumida en la batalla allí donde el Imperio lo había reclamado.

Nuestro buque atracó en el puerto de Cádiz y allí trasbordamos, guidas por cadetes, a una goleta afilada y galante con la que remontamos el Guadalquivir hasta Sevilla. Recuerdo a Iosif de pie en el muelle de la Sal, esperándome. Llevaba dos años sin verle. Íbamos a casarnos en España. Íbamos a comenzar una vida dichosa en una tierra bendecida. Nuestro lugar en el mundo.




Jesús Carrasco ( España)
Extracto del libro "La tierra que pisamos". Editorial Seix Barral (2016)

sábado, marzo 30, 2024

Un poema de Héctor Pedro Blomberg

Las dos irlandesas


Aquí estoy con los chinos y las dos irlandesas
que llegaron a bordo del Jamaica Marú;
Maggie, la mayor, tiene ojos como turquesas
y bebe gin en este viejo bar del Dock Sur.

Nancy, la menor de ellas, parece una gitana,
pero nació en el barrio más pobre de Dublín;
arde en sus ojos negros una pasión lejana
y en su pálida frente hay una cicatriz.

De dónde las trajeron los chinos taciturnos
Maggie me habló al oído: “los conocí en Shangai...”
(En el bar se morían los murmullos nocturnos
y en los labios de Nancy se apagaba un cantar...)

El Marú había partido con rumbo a Yokohama.
Maggie me amó en las noches siniestras del Dock Sur;
me hablaba de su vida errante, y una llama
de pasión palpitaba en su mirada azul.

Nancy, junto a nosotros, cantaba dulcemente
canciones misteriosas de la China y del mar.
(Quién las llevó de Irlanda al infierno de Oriente,
y por qué las trajeron los chinos de Shangai).

Pero yo amaba a Nancy, la irlandesa morena;
los chinos, silenciosos, miraban a las dos;
las casuchas dormían bajo la luna llena
y en los negros navíos temblaba un resplandor.

¡Nancy! ¡Nancy! Una noche su canción quedó trunca;
los chinos dormitaban borrachos de chandú...
¡Pobre Maggie! Esa noche bebió más gin que nunca
y se arrojó a las aguas oscuras del Dock Sur.


Héctor Pedro Blomberg ( Argentina)

sábado, marzo 23, 2024

Un poema de Alda Lara

Abandono

 

¡No ices las velas, marinero!
¡No gires el timón!
No luches siquiera…
(¿Para qué, luchar?)
Déjate llevar, como el mar,
al capricho
de las mareas de un día…
Como cuerpo para volver a encender
la maresía…
el olor embriagado de luz
y el alma,
embrujada en algas,
para fluctuar…
¡Déjate llevar!

Y si la tormenta te quiebra
los mástiles,
y te rasgan
las velas
y no para
de rugir,
¡no grites!
¡No tengas miedo!...
En las noches-secreto del mundo
verás cómo es bello
dormir tan envuelto
de viento y luz de luna…
Déjate llevar como el mar…
Sereno y perdido
en la paz
sin recurrir al mar



Alda Lara (Angola)
Publicado en "O mar, o rio e a maternidade na poesia de Alda Lara". Autor: Sávio Roberto Fonseca de Freitas.
Revista Ecos
Programa de Pós- graduação em Estudos Literários/ UNEMAT
Programa de Pós-graduação em Linguística/ UNEMAT
Centro de Estudos e Pesquisas em Literatura
Centro de Estudos e Pesquisas em Linguagem (2020)
Traducido del portugués al español por Myriam Rozenberg