....soy de la rosa y la mar... soy el escaramujo
(Silvio Rodríguez)

martes, mayo 31, 2005

hablo de un lugar

Me duele caminar
calculando las horas de silencio
promesas oxidadas
tras una sonrisa falsa de ocasión.

Hablo de un lugar
donde la harina desnuda
las vértebras del trigo
donde en verano se encierra
la humedad envuelta del poema
y los obreros gastan sus ojos
buscando en el diario
palabras invisibles.

No es difícil tener piedad de los bares
donde se beben cántaros de olvido.

Cada vez más figuras aplauden enjauladas
dobladas como barcos de papel
una música triste que llueve entre los árboles.

No se trata de un país

No de límites
Ni mapas
Ni banderas

Es la plaza del barrio
Es la escuela
Son los niños en la calle

Unas simples palabras:
Mi madre
Mi padre
Mi hermano.

sábado, mayo 28, 2005

(variaciones sobre una película de Kusturica)



I
Sobre las olas la sombra de los siglos
bajo la hierba se evapora el hombre
su fuerza se desprende como un único poema
desconoce la luna el sol el pez
no las palabras
Pero qué es una lengua ejercitada
si la voz no captura la imagen
No hay ninguna verdad en la letra
oxidada de cubierta criatura.

Era mejor la promesa del combate
las paredes que habitaban un mundo protegido
veinte años con olor a rancidez
guardianes del espanto.

II
La novia ronda nubes
danza acrobacias en el agua
Su vestido es un inmenso viaje a la inocencia
El no sabe nadar, no sabe nada.
El horror de los granos de la arena
envuelven como piel
un cuerpo que no sale de su asombro.
Ella lo espera con una flor deseosa
para juntos germinar
suspendidos en el tiempo.

III
Algo es inaudible en los caminos
las venas de la tierra
y esa música infinita de muertos enlazados.

viernes, mayo 27, 2005

verde la voz

Comenzó con un poco de muerte
negando la nave de un vitral sin manchas
el alma como mosaico de cenizas
el agua en la madera
linaje de ojos desdentados
la verdad ejecutada de nuevo
y la escritura vómito de aserrín
en las muñecas.

Espigas en cercos de lluvias
una sobrecarga de cristal en la neblina
el camino borrachera de vinagre
los pies en cada cosa
un látigo delgado como hilo de seda
bajo un único siglo que se nombra
verde la voz implora sobre el viento.

domingo, mayo 22, 2005

[La gota es un hilito...]

La gota es un hilito teje olas
la carne se mueve levanta
rumor como luz quieta
el hijo es sombra de palabras vacías.

Sin acentos que resuenen la memoria
el jadeo crece y cómo
compara el ensayo de este escrito.

Cada línea se agrieta condenada
la página recoge su raíz
se estampa en el desierto de interiores.

Desdichas habitan cuerpos
hemorragias epidermis hendiduras
nerviosa soledad lirismo inquieto.

Belleza irreal sílaba esquiva
en el aire un papel redondo arrugas
no hay huida que desnude los anzuelos.

jueves, mayo 12, 2005

La hermana ( Myriam)

Moriré desnuda
al fin como he nacido.
Con la lepra marcándome
la cara por la maledicencia.
La catástrofe de haber supuesto
que mi voz también era la voz
adecuada para hablar hacia lo alto.
Yo no era la elegida.

Han pasado muchos años.
Esa línea que es el horizonte
se me mueve.
No llegaré a tocar lo prometido.
No lo veré.

y a la noche recuerdo
tus manitas enchastradas
tus piecitos fríos
y esas aguas que te llevaban
desde las lágrimas de mis ojos
hacia un futuro diferente.
Yo te salvé, hermano,
porque era a mí a la que mataban
eras tú o sea yo
la sangre de mi sangre.

Ojalá tú puedas pisar
esa lejana tierra que se parece
a la creación de un sueño colectivo.
Y si no es así
los hijos llevarán nuestros nombres
a medio enterrar entre las tiendas
que construyan y el viento del desierto.



---
este poema se refiere a Myriam, la hermana de Moisés, tal cual narra la Biblia.

sábado, abril 30, 2005

Amaterasu

I
Por el enigma del rencor
se esconde
en la cueva del silencio.
Se cansó de llorar en lo angosto de su rostro.

Su voz así lo dicta:
La piedra tapará la cueva
Y en la cabeza de los hombres
Todo será sombras y malos espíritus.

Sabe que tanta oscuridad
también preocupa a los dioses.

II
Los que hablan están atormentados.
La vida sin luz es un paraíso perdido.
Ahora se acuerdan del dolor en los ojos?
Y a ella no le ardió la orilla de las lágrimas?
Algo habrá que hacer.
No se puede ejecutar prodigios
sin un radiante manantial que se beba.


III
No hay quien se resista a un espejo.
Menos una mujer que cautiva
aún se considera hermosa.
Se doblega además a la joyas
que se cuelgan del árbol.

Todavía es neblina la ausencia.
Pero la risa del dios
es un dulce viento que seduce.

Al abrirse la puerta todo comienza a enceguecer

martes, abril 26, 2005

la gata y la noche



Se podría hablar de la espesura de la noche
por ejemplo.
el lugar donde abandono mis pesares
-a esa hora suele haber una fractura de mi cuerpo
ideas e ilusiones se deslizan por ella
primero en forma suave
luego festejando la infinita libertad-.

Mi gata me acompaña
se acomoda en la parte más alta de la almohada
y su posición me recuerda al Libertador
mirando hacia la patria
sobre la alta cordillera
en ese imaginario caballo blanco.

Después nos miramos detenidamente
nos olemos
y cuando al fin se decide yo ya le abrí
parte de la cama para que se acurruque.

Entonces como si se pasara una escoba
se van todos los malos pensamientos
y me duermo felizmente acunada
por el penetrante arrullo de la gata.

En la noche se trenzan nuestros sueños.

lunes, abril 25, 2005

cuarto oscuro

Hay que mirar con cuidado el documento.
Disculpe señor si lo incomodo.
Es que estoy tratando de ver sus rasgos en la foto.
Usted era muy joven por entonces.
Basta ver que es libreta de enrolamiento.
¿Dónde dice que hizo la colimba?
¿En el sur? ¿Dos años?
Y que las cartas de su novia no llegaban.
Pero igual ella lo esperó.
¡60 años de casados!
Felicitaciones.
Eso tiene que llamarse amor.
Su señora vota en otro colegio.
Ah el padrón lo tienen en la comisaría.
Si no, hay un local partidario en la otra cuadra.
¿Es hipertenso?
No se preocupe, por meter la boleta en el sobre
no creo que le suba la presión.
Póngase los anteojos, lea bien, no se equivoque.
Ya sé que usted es más responsable que muchos jóvenes.
Pero recuerde.
Alguien nos dejó este país así.
Quiere que lo acompañe hasta adentro.
Le leo las boletas, usted elige por supuesto.
Sí, son muchos partidos como siempre.
Nunca ha sido fácil ponerse de acuerdo.
Espere que le ponga la firma
si no el sobrecito no vale.
Adelante, no se olvide,
sea uno más que piense por nosotros

jueves, abril 21, 2005

actos

En ese bar se juntan
los que festejan el primero de mayo
sin saber que nunca hubo nada para festejar.
Como si tuvieran la delicadeza de no tocar lo tenebroso
mencionan al pasar a Sacco y Vanzetti
para congraciarse.
Quieren que la gente gane la calle nuevamente.
Pero entonces es mejor una kermesse
o esperar el feriado de carnaval.
Ese día los obreros lo destinan a dormir la siesta
y comer locro.
No esperen encontrarlos
en la esquina con blancas y celestes banderas
porque eso compañeros y compañeras
ya es mitología.
Los demás déjenlo a nuestras manos.
Nosotros sabemos cómo fomentar la unidad del pueblo
haciendo miles de actos al mismo tiempo
cada partido y agrupación por separado.

jueves, abril 14, 2005

pegajosa

En la tarde la lluvia es pegajosa
labios en botella de coca cola.
Dulce ésta, triste la de más allá.
Quizás un ángel se pasee en los camiones.
Aferrado al volante lucha con el tráfico
insultando por haberse recortado las alas.
Ahora hay que esperar que vuelvan a crecer.
Tiempo de expectativa.
Siempre.
Los autos no avanzan.

Toda la ciudad recita desesperanza.
Pero sobre el puente mirar es distinto
capa de grafito en los ojos
grises de tizne
carbón que no se usa pero que pinta las casas
lata retorcida del puente
riachuelo de maldiciones de miles de años.
Flotantes e intocables pasan sueños en el agua.
Pútrida ya no es. Líquido apenas.
Turbiedad de demonios industriales.

Agridulce semilla es escribir.
Ni en papel.
En una computadora que no palpa
mis tensiones. O mis miedos.
Sólo Lennon en la tarde no se adhiere chicle.
Love is the answer.
Love is a flower, you got to let it grow
.
Me presta la voz que me prestó adolescente
y dice por mí lo que todavía no puedo.

lunes, abril 11, 2005

poemario improvisado

I
Realmente no sé si es un poeta inventado
si acaso un heterónimo
como los de Pessoa
Probablemente no tenga su nivel literario
pero es sospechosa su forma de escribir
y mucho me temo que ni siquiera se haya muerto.
Que sólo sea un engaño para sus devotos lectores.


II
No sé como llegue hasta él
Se me ocurrió un apellido al azar
y lo metí en el buscador
Sorpresas te da la vida
Esperé un poeta mediocre
me encontré con alguien que narraba
unos días tristes y cansinos
y describía una noche comatosa.


III
No es que sea un día distinto
Bah si lo es.
Un día que empieza con él
siempre es un día diferente
Y me pongo tan tonta.
Más tonta.
No sé qué decir.
En esos momentos nadie imaginaría que escribo
que he hablado ante cientos de personas
Es increíble que haya gente
todavía en el mundo
que pueda comerte la lengua
sacarte hasta el habla.
Poderoso don la seducción.
De la que humanamente carezco.

IV
(Salvador Villanueva)

Un hombre que se exige el rigor de las abejas
es alguien que pretende
una línea recta
una tarea definida y limitada
No me imagino a él
usando ese rigor más que para escribir poesía
Aunque su escritura de poeta lánguido
no sea más que la frustración por no haber podido conseguir
todo lo que de la vida esperaba.


V
Estoy empezando a creer que de verdad existió
un Villanueva escritor

Su otro apellido de lluvia me sonaba a chiste argentino
Ahora que lo estoy confirmando
hasta podría imaginar una voz grave y cascada
para decir las cosas más irónicas.


VI
Ey Salvador
yo no padezco lo mismo que vos
por suerte a esta edad otros son los achaques.
Enfermedad crónica
de eso algo sé
Vivir con medicamentos
no es lo mismo que vivir de los medicamentos
Espero que algún día suceda
y que tanta inversión en las farmacias
me sea devuelta
no creo que sea setenta veces siete
aunque por qué no.


VII
Todo el día yendo y viniendo
Conozco más líneas de colectivos
e incluso mas calles que muchos taxistas
En una ciudad como la nuestra no estar pegado a la filcar
es una bendición
A veces creo que mi cansancio
se debe exclusivamente a los viajes
a ese fluir en la nada durante tantas horas
Siempre ese lapso me parece un tiempo perdido.
Será que lo único que hago además de leer es pensar
y es terrible encontrarse a solas tanto tiempo
con nuestra censurante voz interior.


VIII
Volanteo en la puerta
para que los chicos vean las cosas que estamos haciendo
Aprovecho a dialogar con algunos
que te hacen planteos notables y otros
que no saben en que mundo vivimos
Muchas veces funciono de guía turística
indicando los diversos lugares en que se desarrollan las cosas
Otros no me escupen porque son educados
pero deben sentir que mi volante contagia
Nunca supe que las letras enfermaban
( ah los dictadores si que lo creían).

IX
Me gusta el microclima de la facultad
ámbito adonde no llega la lluvia
y ni siquiera calienta el sol
Todo el año es templado.
O templanza.
Que es lo que hay que tener
para aguantar
tantos años sin largar la carrera
o cometer suicidio.

X
Mis amigas están como yo.
Hablamos de hombres sin entender
si está bien haberlo llamado
quedarse esperando
si les interesamos
o es natural que esté tan enamorado.
Lo mejor es no hablar. No seguir.
De tanta absurda teoría
vamos a enloquecer.


XI
Ya no espero que escriba
como no espero que caigan flores del cielo.
Si algo hay que ser en la vida
es ubicado
tocar la tierra con los pies
y si es posible con las manos.
Dejarle los sueños
a los que únicamente tienen por oficio
ser poetas.
Yo como es obvio
no lo soy.


XII
Esta polifuncionalidad
este ser presidenta y empleada
secretaria general y aprendiz de poeta
niña con pretensiones de mujer
o mujer con pretensiones de niña
es un modo de hincarle el diente al vacío
si es que alguna vez tuvo carne para morder.


XIII
Tengo frío
El mismísimo otoño ha llegado
Cuando venga el invierno
temo morir congelada.
Una amiga en el colegio
solía decir que faltaba calor humano.
Pensándolo bien
quizás ella
o la memoria de su voz
mientras hacíamos el test de cooper
tienen razón.
Ahora me falta encontrar el humano que me abrigue.


XIV
Escribir
como una convulsión
como una tos
como si tuviera un maní atragantado.
Escupir lo que se esconde
tras el broncoespasmo.
Histamínicas palabras
que me inflaman el pecho
hasta dejarme los pulmones torcidos.
Escribir como si fuera una mujer
que sufre
para no admitir
que padezco en realidad.
Una verdad oculta
tras las ramas del poema.


XV
Esta mañana dije lluvia
y ahora en la noche está lloviendo.
Falta que diga amor
y se me cumpla.

viernes, abril 01, 2005

mujer peinándose

Pongo el peine en el agua
Mojo una a una las hebras del cabello.
Y mientras las gotas resbalan por las castañas hileras
de felicidad perdida
me miro en la inexacta ondulación del vidrio espejado.

Caigo con violencia al rostro
que viaja fugitivo y languidece en ocres
mi mente inquieta a veces me traiciona
será verdad que el anillo no dijo
o quizás fue mentira
lo que mi ardor hablaba

Los dedos dilatan rizos.
Como si pudiera despojarme de presencias
haciendo extensión
desde los huesos del cráneo
y descubriera que es fácil reinventar la vida
en la humilde ceremonia de cepillarme el pelo.

Cuando el tiempo parece que sobrara
y el silencio es un amarillo agrio
que profundiza la desnudez de mi lamento
te pido que no ingreses a mi pieza
aunque esté peinando mi cabello para nadie.

culebras blancas

La mujer sueña culebras blancas:
atesora el veneno del deseo.
El calor le despoja el vientre
le exprime unas aguas cálidas
a través de sus íntimas ropas.

Nunca pensó que fuera tan fácil
estrecharse a las sábanas y gozar
imaginando que un barco la navega.
Esculpe la tela como si fuera barro
eva morena procreando a sus dioses.

Mujer atlántica mujer pacífica
Sus olas arrebatan todos los sentidos
Y aunque no acierta con sur ni norte
en su bitácora escribe poderosas letras
que salen de lo más profundo de las vísceras.

Esa mujer que se aferra a la cama
con la ilusión de que alguien
él
la ame
enlazado a su cuerpo que estalla jazmines
seguirá durmiendo tórrido espejismo.

esfinge de arena


El mar allí y el rumor de sus olas muriendo.
Barcas que se alejan sobre un jardín peregrino de ofrendas.
Quién se anima a viajar sin luminaria y sin rumbo
andar como palabra errante perdida aún en círculos.
La noche es una boca que no se atreve a anunciar lo que se viene:
es apenas la vida como otro lenguaje.

La soledad es lo que queda en la orilla.
La rigidez del cuerpo.
La sed que es memoria extraviada.
La lujuria escondida en el negro de las máscaras.
Ni mímicas antiguas
ni flores aleteando en los pezones.
Alguien que se cansó de amar
y se volvió esfinge de arena
al desbordarse el reloj del tiempo.

miércoles, marzo 30, 2005

parpadeos de otoño



Presiento la respiración de tus ojos
tras el vidrio de la ventana.
Palomas grises nacen en el borde alejado del horizonte
derraman una luz que se pierde
en los escondites de mi intimidad.

Flores sedientas de rocío
son mis piernas desnudas.
Sobre un camino grávido de imposibles
danzan sus parpadeos de otoño
una canción de obedientes fervores
en la vergüenza morena del crepúsculo.

Un blanco pañuelo rodea mi cuello
se adhiere al rescoldo susurrante de la piel.
Me coloco las medias
y en el minúsculo movimiento ascendente
amarro tus ojos que se vuelcan deseosos
en la garganta de la tierra fértil que soy
como un brebaje tibio largamente esperado
a través de los poemas y los años.

martes, marzo 01, 2005

orígenes II

Ningún aliado vio sus cuerpos cadavéricos
su desnutrición avanzada
la mueca que expresaba un dolor putrefacto.

Ellos no fueron la bolsa de huesos que sonreían al paso de los tanques
que miraban su avance con una soledad penosa.

Nadie los fotografió con las ropas colgándole de las caderas
los ojos como cuencos vacíos
sin fuerzas siquiera para comer respirar pedir ayuda.

Resignados a su destino amarillo
mis bisabuelos fueron ese humo que alguien dejó escapar
judías cenizas que volaron de un campo de concentración.

miércoles, febrero 23, 2005

la casa

A veces
siento en la casa
las gastadas manos de los ancianos que la habitaron
las ventanas en simbiosis con sus respiraciones
el pasillo deletreando el pasaje de sus pies cansados.
Entonces me callo para escuchar
el rústico lenguaje que ha sido
como una epifanía tendida entre sus camas
una densidad de textos entretejidos que apelmazaban el silencio.

Allí podían verse sus ojos trasplantados al infinito de los libros
los contornos de las ondas de la radio que susurraban
la inminencia de la compañía.
y las alas aplastadas imposibles de realizar un nuevo viaje.

A veces
aunque pasa desapercibido para todos
se oye la prepotencia de mis manos
los colores ahogados en las persianas
y el pasillo se encuentra demasiado consumido
para descifrar las pisadas de mis pies
que entre códigos secretos de gramáticas
poco a poco
van envejeciendo.

martes, febrero 22, 2005

a imagen y semejanza

Creados a imagen y semejanza
somos dioses que escribimos un mosaico de verbos
un mundo que se sostiene desde un soplido.

Luminarias que confirman las tinieblas precedentes
distraen el orden de las cosas.
Cómo diagramar el viento la tierra los mares?
Cómo hacer surgir la mirada poderosa de los pájaros?
Con qué carretel trenzar la forma de las nubes
los abismos murmurantes de la atmósfera?

Cuánto esperar para que el último invento
ese que creamos a imagen y semejanza
salga de lo continuo de su sueño
se avergüence de la vestimenta que no tiene
renuncie a su paz
se nos vuelva en contra?

lejanía

Alejándome de mí
como se apartan esa cintas
usadas en la gimnasia artística
dejo de mirar el vacío
que me trajo tu ausencia
el patético monólogo
que evidencia el hundimiento de mis huesos
en un mutismo prolongado.

Pero me deslizo hasta un límite innegable:
la distancia de la cinta
que llega hasta un punto en que regresa
al sonido inesperado de mi cuerpo.

A menos que yo elija
abandonarle la mano
entonces habré de escaparme
de mi de ti
para siempre.

bosque

Nuestros bosques no obligan el hombre a perderse

José Lezama Lima (Pensamientos en La Habana)



Y sin embargo participando de la voluptuosidad
extendida de la noche presiento
que el infierno es un aforismo calvo y repetido
donde se entrecruzan hiedras ovilladas con temores.

El bosque es simplemente
un redondel de espesura
médula impulsada por émbolos de palomas
arroyos que transcurren su embriaguez sin escalofríos
hasta que un cuerpo monstruoso en su mirada
separa la proclama
del pañuelo que alza como un rótulo.

Grotesca estela de pisadas
-espejos somnolientos de las nubes-
se penetra más cuando se procura agudizar los sentidos
desperezarse de la oscura sabiduría de las hojas.

El tronco mendicante estira sus ramas
como abanico que se reinventa
y como una inútil red sin trapecio
atrapa las hebras de la piel
para contraerlas en una escultura de flor.

El asombro por la danza de colores del amanecer
no clarifica la inquisición de la culpa
no deshace el metal que se ahonda en la espalda.

Cuesta escapar entre laberintos de alcaloides
que balbucean desde la hierba
fragmentos de sueños sucesivos
que se ofrecen como el cálido pan del mediodía.

embriaguez

A esta hora
la ciudad entera arde de alcohol
que se bebe como un río
La calle grita en ruidos de autos
trampolines hacia otras vísceras de edificaciones.

A medianoche
el espejo donde me miro se torna sofocante.
Es suficiente que me venga
tu cuerpo desnudo
aromas de almendras y maderas
belleza que se despedaza entre mis manos frágiles.

Rompo todos los verbos
No me alcanzan para describir cómodamente
lo que hierve en la ferocidad de mi cama.

Tanta embriaguez bendice mi vientre
y apenas sobrevivo.

Azules desconocidos, perpetuos colores



Le apremia un nuevo asombro:
confesarse en su cansada desnudez
compartir en el adentro de una ola
la melodía de espuma que traza el océano.

Pero el miedo a buscarse
anunciando la pulsación de la experiencia
espiral de incienso que reclama
llovizna de futuros en el aire
ensombrece sus ojos cuando declina el verano.

Una ausencia temprana desmorona el silencio.
Y una luz peregrina avanza hacia sus bordes
para esculpir azules desconocidos.
perpetuos colores que estallan como un planeta remoto.

Entonces moja con los pies el agua y se adelanta.

Poemínimo

dormirse soñándose ave
copular con el viento
espejismo de quien escribe

desplegando sus alas.

Dicen que es inaudito

Dicen que es inaudito
traicionar las reglas de la buena cortesía
pero con mi inefable luna del amanecer
borracha de esa atmósfera fantástica
me oí gritarle al cuidador del cementerio
cara redonda
glóbulos de aceite en la papada
que defiende su experiencia de mosca
girando en torno de los mortales.

“ Yo le custodio la tumba”
asegura y fanfarronea
más hipócrita que político en campaña
-domina las malas artes de la oratoria:
los largos discursos
las promesas precisas
los verbos encendidos
los silencios estudiados
los susurros hipnóticos-.

Como si yo no supiera desde hace tiempo
que es el mismo muerto
quien bebe las flores
hace cantar a los pájaros
y resguarda su última morada.

Un poema para matar el tiempo


Un poema para matar el tiempo
un texto para olvidar
que el enjambre de horas
es una fuente de campanadas que queman
una soledad de árbol de hojas marchitas
un surco donde los cuervos riegan sus graznidos

La vigilia infinita de la tarde
anuncia su grandeza
como una vieja arquitectura se despliega esbelta
arrastrando mis grises pensamientos
me hace cabalgar en un caballo alado
oscuros lagrimones
párpado damasco
y sella con un lacre la silueta vulnerada de mi lengua.

Mientras
con la ternura elemental
que precede a un abismo que se desconoce
el encuentro de cicatrices en un instante denso y obediente
revoloteantes sombras de un espejo mudo
escribo un poema
simple inexperto fugaz
para decir que se me va la vida
entre tanto aburrimiento.

El grito y el nombre

Temo encontrarte y no reconocerte.
Temo extender la mano y no tocarte.
Temo girar los ojos y no verte.
Temo gritar tu nombre y no nombrarte...

(Antonio Gala-Hoy me pasa el amor)


Esta noche
mi pena desciende como un robusto hechizo
sobre la llaga del recuerdo.
Cabalgo en ella
como si la melancolía fuera una yegua
que echa a andar insomne
entre el aroma a trigo de la pampa.

En esta colorada urgencia
yo me reparto y me condeno
a quemarme en el vértigo de una imprudente evidencia.
Llamarte en el silencio
y tropezar con el eco de mi voz multiplicada
juego de espejos que nunca se destruyen
como no muere la flor aunque se arrugue y se marchite.

Sólo la muerte es capaz de detener
esa mirada cúspide de eternidad.
Sólo el zumbido imperfecto de la negativa
triunfa sobre el misterio de la vibración del aire.

Danza en la uva el latido del vino.
Así se agita mi cuerpo con tu nombre.

Las palabras


He llegado a soñar con las palabras

Roberto Juarroz




Entre los sueños de ayer y los tropiezos de hoy
hay una zona situada en el aire de la noche
cuya historia muy poco conocemos.

No está vedado su vértigo.
Sin embargo suele dormitar sin la interrupción
de nuestras ansias y desilusiones.
Sólo pueden asirlas
unas manos abiertas
que ya nada reclaman y que poco esperan..

Pero cansadas de estar solas
las palabras que allí residen
se hunden en la cueva de la memoria
y se ordenan en una coreografía nunca vista.
O quizás se inventan
para dar testimonio del simple aroma que son
livianas y frágiles
en su viaje irreversible hacia la muerte.

La Magdalena

Yo lavé sus pies con mis cabellos en rizos
y el perfume que llevaba en el vaso de alabastro.

El sacó de mí
siete demonios carmines de mi cuerpo
siete serpientes que ataban mi cintura
a la manzana.

Impacto fue la benevolencia
de la resurrección de mi hermano
como un cristal vibrante
temblé al ver tanto prodigio.

Frente a la cruz permanecí en su agonía
Como hojas secas
su sangre cayendo en la trampa de la brisa.
El bello rostro moreno
desplegaba el otoño en la mirada.

Y el domingo
sorprendida ante su sepulcro abierto
oí su voz llamándome
María, María
y caí frente al sonido
otra vez –como aquel día primero-
avergonzada.

Hoy me viene el recuerdo
de esas noches de tibieza compartidas.
Ningún evangelio relata los cuerpos en penumbra
los olores eslabones de suspiros.
Un hombre destinado a hacerse dios
no tiene sexo
sólo una vida escrita para la entrega pública.

Si lo amé acaso
ya no importa.
El me amó
con la frenética pasión de los hombres solitarios
-aquellos que saben que han venido
no a contemplar el cielo
sino a crearlo-


Ahora el tiempo
es un apacible infinito que lleva su nombre.

Azucena

Azucena
ama de casa
conoce poco de banderas y manifestaciones
sabe de ollas cucharas y sartenes
de hilos lanas y tijeras
de baldes escobas y plumeros

Pero cuando a una mujer
como Azucena
le sacan un hijo
se lo desaparecen
recorre pasillos
discute con funcionarios
curas políticos y militares
junta a otras madres desesperadas
se organizan.

A todo esto se aprende.