lunes, julio 25, 2005

Genghi y el secreto



Tú no tienes necesidad de ser el príncipe Genghi para ser amado.
Marguerite Yourcenar
El último amor del príncipe Genghi




Dama del Pueblo de las Flores,
ahora que Genghi, el seductor de Asia,
a quien tanto amaste, está muerto,
no rompas en llanto.
Antes de partir el recordó en voz alta
a la Princesa Azul , su primera mujer,
a la Dama del Pabellón de las Campanillas,
a la joven madrastra con quien fueron infieles a su padre,
a la esquiva mirada de la Dama Cigarra del Jardín
a la resignada Dama de la Larga Noche
y a las que lo acompañaron en su soledad voluntaria:
Ukifine, la hija del granjero So- Hei
y la sumisa y entrañable Chujo,
las cuales eras tú,
su antigua concubina,
escondida bajo otros aromas y vestidos,
que en su vejez de hombre ciego y casi sordo
no supo reconocer.

No te lastimes porque en su larga lista de amantes
él no tuvo palabras para ti.
No es que te haya olvidado. No.

Es que eras su más distinguido secreto
y tu nombre tan dulce y venerable
que lo conservó por siempre
para que no anduviera de boca en boca.

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