lunes, julio 24, 2017

un poema de Kenzi Miyazawa

                                               (Bosque de pinos- Gustav Klimt)


No sucumbir a la lluvia


No sucumbir a la lluvia
No sucumbir al viento
No sucumbir a la nieve ni al calor del estío
Tener un cuerpo firme y sano
sin avaricia ni codicia
Sonreír siempre tranquilo
Nunca tener ira
Comer cuatro tazas de arroz al día
y un poco de pasta de soya y legumbres
No contar conmigo mismo
en ninguna ocasión
Observar atentamente y comprender
Además, no olvidar
A la sombra de una arboleda de pinos en el campo
vivir en una choza de cañas
Si al este hay un niño enfermo
ir a cuidarlo
Si al oeste hay una madre fatigada
ayudarle cargando las gavillas de arroz
Si al sur hay una persona moribunda
decirle que no tenga miedo
Si al norte hay pendencias y acusaciones
decirles que cesen de hacerlo porque no es interesante
Si se presenta la sequía tener lágrimas en los ojos
y caminar perplejo y preocupado bajo el verano frío
Ser llamado ‘títere imbécil’ por la gente
sin nunca ser alabado
ni molesto
Un hombre así
quisiera ser
Yo.


Kenzi Miyazawa (Japón)
Traducido por Atsuko Tanabe
Publicado en el libro " Antología de la Poesía moderna del Japón (1868-1945)" (Universidad Nacional Autónoma de México)

jueves, julio 20, 2017

un poema de Yara Liceaga-Rojas

el trébol que no sabía que tenía la cuarta hoja llena de hormigas bravas


esta historia comienza destruida,
empieza luciendo el polvo
como una capa fabulosa de vaticinador televisado.
se abrocha los pantalones mientras le miro
en mi absurda pose de: ajá, sí, cuéntame.

el texto
como dice que mi maquillaje le destroza su capacidad
de rendirse ante el panorama aguacerado en que se sumió el día,
me lee un poema de leopoldo panero.
lloro profusamente.
cuento las gotas que caen al balcón.
el gato sonríe. yo pienso que lo hace.
nos miramos con tono decaído.

el gato sonríe una vez más.


Yara Liceaga-Rojas ( Puerto Rico)
Publicado en "Punto de partida", Número 179, mayo-junio 2013.
Revista de la Dirección de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México

miércoles, julio 12, 2017

un poema de Ana Enriqueta Terán

Hemos comido


Mujeres que tejen, tejedoras del buen día
que lamen hebra azul, que zurcen sedas, escasez de tiempo
sedas de naciones cubriendo caras en fuga, espacios en fuga.
Pero comida sí, mucha buena comida. Hemos comido.
Yo y los perros. Nosotros y los perros. Siempre los perros.
Girasoles en señal de duelo. Pura destreza. Puro estrago.
Quién despluma el ave, quién la atraviesa
con espinas de naranjo y cuece luego para todos.

Ana Enriqueta Terán (Venezuela)
Publicado en el libro "Poetas venezolanos" (Editorial Universidad  Autónoma Nueva León)

sábado, julio 08, 2017

un poema de Sergio Mondragón

Después de un poema de Hector Yánover
                                                                                    a Elías, profeta


yo no sé cantar pero sí sé que tienes que llegar
sé que eres el huésped más esperado y que estás a la vuelta de la esquina
a un paso del ojiva de mis actos
sé también que debo tener los fuegos encendidos para cuando llegues
subirán entonces los inciensos por los corredores de la cabeza
y el rocío blanco ritmará a la puerta de mi casa
a ti te han anunciado todas las voces y todos los veleros
cada noche te canta y cada día estalla por tu sol
yo no sé cantar pero los reflejos de tu barba polar me han acuchillado
cada segundo de mi corazón me toca el amor de tus palomas
y ofrendo por eso mis deseos y promesas de ciervo desterrado
y mis suspiros que laten en la boca de las piedras

pero aunque no sé cantar sí sé que debo retomar los cabellos de maíz
de mi larga costumbre de vivir enamorado,
arrancar el furioso ladrido de las bestias
y entregar las cisternas de mis ojos a la inundación de las mareas
para poder zambullirme algún día en el alumbre de tu capa
para dialogar con el ave surcadora de savias
con el ave que canta en tu espalda de adán regocijado

¡poder respirar la manzana auroral en el ojo de la Tierra!



Sergio Mondragón (México)
Publicado en el iibro Poesía y libertad (Editorial Fundación Ross)

martes, julio 04, 2017

un poema de Haim Vitali Sadacca

No puedo ser un pintor

Si no arivo a pintar todo lo ke yo veo,
Komo puedre ser un pintor komo lo dezeo?
Kuando briya una lagrima en kara palida
Mi pena se esta gravando por toda la vida.
Si oygo suspiros de alguno en dezespero
Yo abatido, mis ojos nuvlados sin kererlo.
Kon ke kolores puedo mis sentimientos pintarlos?
Kon ke kayentura arivare a ekspresarlos?
Estos sentidos no los puedo mostrar kon kolores,
Los dramos, los amores, l’humanismo i dolores....
Komo se pintan las bozes de los yoros tanlargos?
I la tivyeza ke ay en sus sonidos amargos?
Nasi un hombre flako en este lindo arte,
Ken puedra d’esta ovrade arte una parte darte?
Por esto ahora kedi leshos de la pintura
Me kontento de kontamplar los sielos i natura.
Las satisfaksyones las topo en mis poesias,
Ago sentir gritos mudos de dolor en siertos dias.
Ay korazones ke toman lisyones meresidas,
I enkontran las humanidades desaparesidas



Haim Vitali Sadacca (Canadá)
Escrito en idioma ladino.
Publicado en Soy Sefardi