martes, septiembre 13, 2005

aprendizaje

Yo no quería que ellos me enseñaran
el llanto de la madrugada
los ángeles tentadores y difusos
con los que iba a encontrarme
las uñas oscuras y crecidas de los corderos.

Pero hubiera estado bueno
poder leer en un libro
que los secretos del sol son demasiado perfectos
porque nadie es capaz de adentrarse en ese calor espantoso
al igual que los otros no pueden subir
hasta la línea de luces que chorrea mi mente.

El futuro es un ave que gime y se escapa de mis frágiles manos
vuela hacia bosques nublados donde reina el silencio.
Mi cuerpo se extiende colgado a campanas y flores:
flamea su aroma de mar , tañe alboradas de fuego.
Los ojos preguntan con frío sobre el ser y la nada.
Mi desnudez es eterna.

1 comentario:

utopista dijo...

Hola, como siempre yo aquí leyendo tus magníficos poemas. Saludos.