domingo, julio 15, 2007

mano y disfraz

(Carnaval - Badri)




La máscara
multiplicada y dividida en las calles
arrojada de la cara como bálsamo
biombo que separa el dolor del alcanfor.
Mano y disfraz.
Desde ese hilo que ata o que desata
todas las ternuras posibles
en exilio tras la frontera de lo dúctil o lo estricto
se albergan en espera del augurio de observar
lo estrictamente necesario.

4 comentarios:

peregrina dijo...

shhh....no palabras, sólo admiración

Anónimo dijo...

No entiendo mucho el idioma pero siento lo que dice, este poema esta cercado de iconografias asi como un quadro que embora no compreendemos o que dice podemos traducir atraves de los ojos su fisionomia incognita. Todo que escribis vos es belo

Anónimo dijo...

En La casa de las bellas durmientes, su mejor novela, el viejo Eguchi, de sesenta y siete años, se entrega a un curioso placer: acostarse con muchachas jóvenes y hermosas que duermen desnudas. No importa lo que haga, ellas continuarán dormidas de principio a fin, sin siquiera advertir su presencia. En el relato "Un pueblo llamado Yumiura", una mujer hermosa se presenta de improvisto en la casa de Kozumi y le cuenta que treinta años atrás él le ofreció matrimonio en su propio cuarto, en Yumiura. Kozumi no puede recordar nada. "Tal vez no exista una felicidad tal que nos lleve a decidir no olvidar". El erotismo y la soledad indisolublemente ligados en cada página. Ausencia que es olvido y muerte.

Kawabata y
las formas de la ausencia

elescaramujo dijo...

Peregrina: espero verte seguido por mi pequeño espacio. gracias por tu opinión.

Anónimo 1: Kismet? gracias por tu aliento, siempre.


Anónimo 2: Ah Kawabata! tendré que comprarme ese libro. leí otros dos, bellísimos del japonés. inspiran numerosos poemas. me gusta que hayas asociado este texto mío a Kawabata... especialmente por la historia que parece narrar La casa de las bellas durmientes.

saludos a los tres!