miércoles, enero 02, 2008

de trenes

Ella es pequeña, trepa al vagón. En una canasta guardan los sandwiches. El destino es Buenos Aires. Desde un pueblo de Córdoba: Ucacha.
¿Por qué si se viaja en tren hay llantos, despedidas?
¿Por qué nunca hay regreso?
¿Por qué el padre, en el andén, se vuelve niño, agita su mano y se va encogiendo?
La nena llora en el regazo de la madre. Su hermano ve pasar las vacas y los campos, y nada nombra.
Al llegar a la estación, una bóveda enorme, de colores y cristal, es la primera visión de cielo.

3 comentarios:

Ropheka dijo...

HAPPY NEW YEAR :)

Néstor Morris dijo...

Myriam

De pura casualidad encontré tu blog, cuyo nombre había olvidado. Ha sido un gusto.

Siendo originario de un pequeño pueblo rural, puedo afirmar que has pintado una escenografía justa, de esa interminable migración hacia una esperanza que no siempre estalla.

Un abrazo.

elescaramujo dijo...

Néstor: gracias por tu paso. este microtexto relata una historia familiar, porque como buena argentina, en mi familia se mixturan las inmigraciones desde Europa y las migraciones internas. todas formas del desarraigo. saludos!!