sábado, abril 19, 2008

Un poema de Rosabetty Muñoz

El río de la noche

El río de la noche es otro
atravesado y solo en la ciudad que duerme.
Le gusta que le lleve naranjas y poemas
que no le tema y le tema
arrullándome con alemanes hermosos
que miraban el cielo para construir su casa
y hombres tristes que se perdieron tierra adentro.
“La vida les debe lo innombrable”
y me abre los brazos oscuros.
“Podrías dormirte dulcemente”.
Me habla como a una amapola
que tiembla en el viento.

Pero amanece y no es el mismo.
El río de la noche no me reconoce
entre todas las muchachas
que cruzan el puente.


Rosabetty Muñoz (Chile)
Publicado en Mula Verde

domingo, abril 13, 2008

un poema de Isabelle Jullian


Extranjera (5)

Ella come
tomates
con aceite de oliva
y pan negro
todos los días.
Ella no sabe
adornar su mesa
con carnes asadas
legumbres aromáticas
salsas delicadas.
Ella mantuvo
la costumbre
de un vaso
de buen vino
en la comida de la noche.
Ella adormece
los pinchazos
del pasado
y de los cactus
con el vino.
El gato,
que, solo,
conoce la extrañeza
de la extranjera;
firma con su pata
los papeles
que ella escribe
tarde
durante la noche.


Isabelle Julian (Francia)
Publicado en
Le capital de mots
Traducido del francés por Myriam Rozenberg

domingo, abril 06, 2008

un poema de Ulrike Gerbig

El príncipe sapo


Un sapo es sólo un sapo
no es un príncipe
una pared es solo una pared
no es una puerta
un sapo muerto es sólo un sapo muerto
deja una mancha
una mancha es sólo una mancha
un poco de lío para limpiar
un sapo muerto es la esencia de la mancha

la mancha es el recordatorio de la verdad
la verdad es sólo la verdad
no es un deseo
un deseo es sólo un deseo
para un príncipe
un príncipe es sólo un sueño
un beso es sólo un beso
un sueño es sólo un sueño
no se atrapa
un cuento de hadas es sólo un cuento
apenas contado


Ulrike Gerbig (Alemania)
Publicado en PoemHunter.com
Traducido del inglés por Myriam Rozenberg

diálogo

Siempre conduciendo, llevamos la canción en nuestra boca. Los otros miran raro. Somos todos de la UBA, un poco más de conchetaje en el Colegio. Ellos parecen menos, son más callados. Uno murmura inglés conmigo, fuimos compañeros hace años. Tiene apellido de insecto, pero hace música. En el hotel los dos grupos no hablamos. Vuelan miguitas, catapultas desde las mesas, ése es nuestro diálogo. Un día cortamos la calle, somos piqueteros en el sur, antes de tiempo. Teke teke toca toca, esta hinchada está re loca. Y la costumbre se hace fuerza, o quizás vencemos, cuando los otros nos responden somos todos redonditos de ricota.