lunes, octubre 31, 2005

vaivén

Lo ha intentado muchas veces.
En el árbol aquel colgó una voz y una palabra.
No le sirvió la sonrisa tonta de la buena gente
la confianza ilimitada de los ilusos.
Entre tantos poemas lo azul se diluyó como un cielo lejano.
Lo indecible fue una hebra voladora.
Tejió una tela extraña: no sabía a dónde asirse.
Para poder escapar ahora escribe flores
dibuja en la piel caricias descendiendo de los pájaros.
No sabe hablar de amor:
las cuatro letras requieren de estrategia
la sensatez de un cuerpo acompasado
mas el suyo es un permanente vaivén
entre el futuro que no llega y un ayer que apenas toca.

1 comentario:

utopista dijo...

En ese vaivén sucede el arte poético: Me gustó mucho tu poema.
H.L.