miércoles, marzo 30, 2005

parpadeos de otoño



Presiento la respiración de tus ojos
tras el vidrio de la ventana.
Palomas grises nacen en el borde alejado del horizonte
derraman una luz que se pierde
en los escondites de mi intimidad.

Flores sedientas de rocío
son mis piernas desnudas.
Sobre un camino grávido de imposibles
danzan sus parpadeos de otoño
una canción de obedientes fervores
en la vergüenza morena del crepúsculo.

Un blanco pañuelo rodea mi cuello
se adhiere al rescoldo susurrante de la piel.
Me coloco las medias
y en el minúsculo movimiento ascendente
amarro tus ojos que se vuelcan deseosos
en la garganta de la tierra fértil que soy
como un brebaje tibio largamente esperado
a través de los poemas y los años.

martes, marzo 01, 2005

orígenes II

Ningún aliado vio sus cuerpos cadavéricos
su desnutrición avanzada
la mueca que expresaba un dolor putrefacto.

Ellos no fueron la bolsa de huesos que sonreían al paso de los tanques
que miraban su avance con una soledad penosa.

Nadie los fotografió con las ropas colgándole de las caderas
los ojos como cuencos vacíos
sin fuerzas siquiera para comer respirar pedir ayuda.

Resignados a su destino amarillo
mis bisabuelos fueron ese humo que alguien dejó escapar
judías cenizas que volaron de un campo de concentración.