domingo, diciembre 03, 2006

relato en verso en respuesta a la pregunta de un libro

¿Quién es el que se comunica con los poetas ciegos, con los pescadores que mueren cada día en sus casas clavadas en el barro, con las mujeres desdichadas, con los contadores de cuentos?

(Kalpa Imperial - Angélica Gorodischer)



Llega la imaginación por la tarde
y se pone a observar al poeta ciego
al pescador en su casa clavada en el barro
a la mujer desdichada
al contador de cuentos

Contempla lo que hay de inquietud
en las siluetas mansas
como una multitud de pozos despejados

Y abre la mano, sopla sobre ella
y le entrega al poeta colores de mil variantes
Azul, obsequia,
y el ciego siente de repente
toda la amplitud del cielo
la huella sin rostro de los mares
Sopla otra vez y nacen las figuras
de modo que una esfera es el mundo
y un cilindro la torre
por donde indagar poemas
El ciego ahora tiene rosas y desiertos
y se interna en la discreción del laberinto

La imaginación se acerca luego
al pescador que lucha con su barca clavada en el barro
gastadas sus maderas antiguas
El, las manos callosas
la piel refugio de todas las grietas
y unos niños desnudos corriendo a su lado
jugando con una red vencida por la sal
Entonces con un chasquido en el aire
viene la oleada de peces como una ráfaga
hasta los niños pueden sorprenderlos
con sus pequeños dedos
corre también la esposa desnutrida
con una fuerza que no se sabe de dónde
y son tantos los peces
que el pescador
se hará rico en un rato en el mercado

La mujer desdichada intenta dormir
más se amarga en el silencio semejante
La imaginación tiene para ella
ese secreto que vulgarmente llaman amor
y así en un gesto que desclava de su víscera oculta
desborda mil abrazos
y la mujer se acalora
Preñada de consuelo
en plena epifanía
la mujer se va durmiendo lentamente

Con la mano que antes no usó
se pellizca el cerebro
para hacer su regalo al contador de cuentos
Comienzan a volar castillos, princesas,
patos feos, caperuzas caminando por el bosque,
casas tomadas, cuchillos, cuchilleros,
jorobaditos, termitas y ojos de perros azules
El hombre da un respingo
un viento extraño se apropia de su cuerpo
y lo invade en cada poro a la intemperie
algo así como un sonido
delirante, trascendente

la palabra.

1 comentario:

elescaramujo dijo...

hola..probando comentarios