domingo, diciembre 24, 2006

visiones de país


(Marcelo Soares)
es que vi un país entre la gramilla
y hombres trepando por sus espigas
tratando
de no
caerse


***


la silla regocijó de su agujero
con su banda todos los cinco
en el duro silencio del golpe de la piedra
la bala que extraña manos de asesinos
fue a parar en los pasos de quien gritaba sin mejillas
y no se fueron todos
cambiaron la banda por la banca
la banca por el gremio
el gremio por la embajada
el eco del sigilo absurdo en las baldosas
que faltaron por semanas en torno de la pirámide
ahora hay monolitos que señalan
que en las esquinas los opuestos se quedaron
en una distinta manera de quedarse

sábado, diciembre 23, 2006

de este tronco que tiembla


De este tronco que tiembla voy a crear un hijo. No los ojos, la nariz , las orejas, la boca. Una relación imperceptible. Embriaguez de la sangre. En su corazón de madera se acunan historias olvidadas de hojas y de cielos. Un árbol es algo más que un ser que proyecta sombra. Es el sonido que acumula, red de voces al ritmo de la savia. De la dureza del leño sacaré la dulzura. De su xilema la sabiduría. Todo nace de lo rígido, de las puntas filosas que se clavan hasta tener astillas y marcar oquedades. Como no tengo mujer, esta madera será el vientre que lo cargue. Podría escribir poemas que impregnen la casa como un florero. Una canción que se cuide de mencionar la muerte, porque estos dedos marchan en otro sentido. Cabellera al viento se ondea la vida . Voy a tener un hijo. Voy a tallarlo con el último aire que me quede, con este frío que crece desde el suelo. Es un deseo que llama a mi puerta como ese mar que se enrosca a la orilla inexacta que traza la espuma. Lo llamaré Pinocho.

comunicacion restablecida

Hora de cambios. Modifiqué la plantilla. Pueden hacerse nuevamente comentarios. Se extrañaban las idas y vueltas con los que se animan a dejar impresiones.

un poema de Susana Thénon

Yo creo que algún día
he de encontrar lo que busco,
en árbol, en mujer,
en rama, mesa,pájaro,
en ojos, en palabras.
Yo creo que viviré hasta ese día.


Susana Thénon (Argentina)
Del libro La morada imposible(Tomo 2). Editorial Corregidor.

sábado, diciembre 09, 2006

comunicación

Lamento decir que desde que pasé a blogger beta, me están sucediendo una serie de inconvenientes con los posteos, las respuestas, el editor de texto, etc.

Creo además que la plantilla está siendo incompatible con el nuevo sistema. Por eso, les aviso que si quieren comentar un texto o comunicarse conmigo lo hagan mandando correo a elescaramujo@hotmail.com

Mientras tanto iré probando encontrar una plantilla compatible y que no privilegie el diseño por sobre el texto, que en un blog de poemas y relatos, es lo que más interesa.
Gracias!

domingo, diciembre 03, 2006

relato en verso en respuesta a la pregunta de un libro

¿Quién es el que se comunica con los poetas ciegos, con los pescadores que mueren cada día en sus casas clavadas en el barro, con las mujeres desdichadas, con los contadores de cuentos?

(Kalpa Imperial - Angélica Gorodischer)



Llega la imaginación por la tarde
y se pone a observar al poeta ciego
al pescador en su casa clavada en el barro
a la mujer desdichada
al contador de cuentos

Contempla lo que hay de inquietud
en las siluetas mansas
como una multitud de pozos despejados

Y abre la mano, sopla sobre ella
y le entrega al poeta colores de mil variantes
Azul, obsequia,
y el ciego siente de repente
toda la amplitud del cielo
la huella sin rostro de los mares
Sopla otra vez y nacen las figuras
de modo que una esfera es el mundo
y un cilindro la torre
por donde indagar poemas
El ciego ahora tiene rosas y desiertos
y se interna en la discreción del laberinto

La imaginación se acerca luego
al pescador que lucha con su barca clavada en el barro
gastadas sus maderas antiguas
El, las manos callosas
la piel refugio de todas las grietas
y unos niños desnudos corriendo a su lado
jugando con una red vencida por la sal
Entonces con un chasquido en el aire
viene la oleada de peces como una ráfaga
hasta los niños pueden sorprenderlos
con sus pequeños dedos
corre también la esposa desnutrida
con una fuerza que no se sabe de dónde
y son tantos los peces
que el pescador
se hará rico en un rato en el mercado

La mujer desdichada intenta dormir
más se amarga en el silencio semejante
La imaginación tiene para ella
ese secreto que vulgarmente llaman amor
y así en un gesto que desclava de su víscera oculta
desborda mil abrazos
y la mujer se acalora
Preñada de consuelo
en plena epifanía
la mujer se va durmiendo lentamente

Con la mano que antes no usó
se pellizca el cerebro
para hacer su regalo al contador de cuentos
Comienzan a volar castillos, princesas,
patos feos, caperuzas caminando por el bosque,
casas tomadas, cuchillos, cuchilleros,
jorobaditos, termitas y ojos de perros azules
El hombre da un respingo
un viento extraño se apropia de su cuerpo
y lo invade en cada poro a la intemperie
algo así como un sonido
delirante, trascendente

la palabra.