sábado, agosto 18, 2007

en el monte

A Gerardo Lewin

¿Es que hay un lugar después de ti, después de mí,
después de nosotros?
¿Un sitio más allá para decir soy libre? ¿Ya soy feliz?
Estoy en el desierto,
solo,
con memoria de plagas,
sin maná,
con gente que nada comprende.
Apenas una voz me habla.
Quizás su verbo
sea simplemente mi tierra prometida
un grano de paz entre pupilas de arena.
¿Cómo estar contento
cuándo el piso se mueve
y las formas de los mares cambian
para que yo subsista?
La voz me habla.
La amo.
Y temo.

2 comentarios:

Altamira dijo...

un personaje cargado de esas soledades que amontonan preguntas. Solo cuando se nos enfrenta a nuestras carencias es cuando aprendemos a conocer el horizonte de nuestras fortalezas.

siempre Place leerte petisa
besosssssssss

scarlett dijo...

ojala exista