martes, diciembre 13, 2011

Cuando lo que importa es el nombre

¿Cómo se llamaba
la heladería?
La memoria es un alambre maleable.
Doblado y doblado
llega a un punto
y se corta.
La proposición dice:
recuerda.
Cerró apenas unos meses.
Quizás Verona o Venecia o Trieste.
Se enredan las ciudades
en mis cejas
porque el buen helado
viene de Italia
(así dice la historia
y hay que creerle).

Gelatteria.

Un átomo es un nombre
una astilla en un suburbio.

¿ Qué podría definir
a un heladero
que era al mismo tiempo,
arquitecto,
hincha de Racing
y exponía con cariño
la foto de un gato
blanco y negro?

Dolce. Se llamaba Dolce.

Por eso lo olvidaba.

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