lunes, junio 10, 2013

la enfermedad desconocida


La farmacia de enfrente del hospital recibe a un cliente. Viene a comprar barbijos.

Cuenta que, separado por un tabique donde se encuentra internada su madre, hay un paciente que tose. Tose mucho, y los médicos que vienen a verlo, marchan vestidos como si fueran personajes de una película de catástrofe norteamericana, con uniformes blancos y unos cubrebocas con filtros.

El señor escuchó a los doctores preguntar a los familiares: ¿Tomaron las pastillas que les dijimos?

Es indudable que es algo contagioso. Pero ¿por qué no informan a los pacientes vecinos? ¿Y si hay una infección masiva dentro del nosocomio?

El farmacéutico comenta: Yo, que usted, pediría el traslado de su madre.

En eso estoy, contesta preocupado el cliente. Ante el temor, gasta el dinero en una caja de barbijos. Quizás no sirva para mucho, pero peor es no estar prevenido.

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