sábado, octubre 12, 2013

un poema de Nathaniel Tarn


Antes de la serpiente

Sentado, enfrentando el sol, los ojos cerrados. Puedo oír el
sol. Puedo oír la vida del pájaro por millas a la redonda.
Vuela a través de nosotros y alrededor de nosotros, acapara
todo el espacio, como si no estuviéramos allí, como si nunca hubiéramos
interrumpido este lugar. Los pájaros se mueven tridimensionalmente
a través de nuestras cabezas, desde oreja a oreja. Qué están
haciendo, cantando en este otoño luminoso. Es
maravilloso estar tan solo, los dos, en este desierto
jardín. Olvidados, pero recordándonos
a nosotros mismos de un modo que ninguno nos recordará jamás. El
espacio entre los árboles,  el campo de arena descubierto
entre ellos, puedes ver la piel de la tierra la que
es mucho hogar. No podemos comprar o vender este
día maravilloso. Puedo escuchar el sol y, dentro
del sol, el viento que sale de los pulmones
del mundo desde una profundidad inconmensurable; sujetamos solo
un eco distante. Más allá de los pájaros hay personas
cargando sus nombres como grandes pesos.
Solo piensa: cargando X tu vida entera, o Y, o Z.
Cargando toda esa A y B y C alrededor contigo,
teniendo que ser A todo el tiempo, B o C. Aquí puedes
ser el sol, el pino, el pájaro. Puede ser
la respiración. Puedo decirte, pienso que esto puede ser
el Edén. Pienso que lo es.

Nathaniel Tarn (Estados Unidos)
Publicado en http://www.poets.org/viewmedia.php/prmMID/16353
Traducido del inglés por Myriam Rozenberg

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