martes, febrero 22, 2005

embriaguez

A esta hora
la ciudad entera arde de alcohol
que se bebe como un río
La calle grita en ruidos de autos
trampolines hacia otras vísceras de edificaciones.

A medianoche
el espejo donde me miro se torna sofocante.
Es suficiente que me venga
tu cuerpo desnudo
aromas de almendras y maderas
belleza que se despedaza entre mis manos frágiles.

Rompo todos los verbos
No me alcanzan para describir cómodamente
lo que hierve en la ferocidad de mi cama.

Tanta embriaguez bendice mi vientre
y apenas sobrevivo.

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