sábado, enero 28, 2006

respuesta a alguien que nunca me va a leer

I
No es un mito
Los que cayeron tenían nombre y apellido
Se llamaban Ainstein Rozenberg Suzan
Eran manos abiertas a la vida
Había un mundo por delante que no vieron
una sombra repleta de tristeza
Si hubieran observado los signos de los tiempos
se habrían dado cuenta
que eran vaticinio de matanzas
-Cada tanto Europa se pone de acuerdo
y echa de su tierra a quien no quiere-
El cielo se fue cubriendo de cenizas
que llevaban la huella de sus cuerpos
pero nadie quiso olfatear la lluvia de la muerte
porque es repugnante


II
Y usted dónde estaba?
Tragaba apenas arena del desierto?
No será un invento su ascendencia persa?
Tanta moral convertida en moralina?
Es una hazaña agredir a mujeres maquilladas?
Exponer los huesos de soldados en parques públicos?
Es hermoso decir palabras impactantes
y negar la realidad
-si se pudiera!-
Yo no puedo ocultarla
es una evidencia de la historia
esos muertos que le dije
eran mis tíos
bisabuelos
los primos de mi padre

III
Hizo bien en separar los ascensores
No quisiera compartir
el espacio con usted

1 comentario:

soles dijo...

magnifico que exista este poema en el territorio de lo bello.