miércoles, noviembre 01, 2006

agüita de sandía

Acuden las viejas del pueblo al escucharse clamores. Adolescente, aferrada al niño , la historia del infortunio. Helada va quedando su memoria. La tibieza se anuncia en la penumbra. Donde antes encantamiento, agüita azucarada de sandía, ahora azul la piel. Las manos rancias quieren besar la frente del que entró al sueño. Ella no deja. La pampa, fantasma que todo lo examina, se oscurece. Ya no es banquete, ya no es más trigo, no hay viento que borre esta tempestad. Pureza se atenúa, puerta que la esperanza ha abandonado, duele la entraña, se hace ceniza. El día sale de su silueta. Todo se remonta de su sitio. Las viejas pretenden abrir festejo: alguien marcha hacia el cielo todavía con alas. Lecho blanco que acune al angelito. Canción que salga de los senos. Comida y baile desde la pena? Baguala abortando vocación de lágrimas ? Nadie va a quitárselo de nuevo: ya lo hizo la muerte. Un último arrorró, argentinito, antes de que te vengas recuerdo trashumante. El útero es corteza , rompe en mil pedazos.

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