viernes, octubre 27, 2006

largo el viaje

(Over Vitebsk - Marc Chagall)



Largo el viaje de Harkov a Varsovia. Mi padre me enseña a amar recluido en un ataúd. Me habla de Marx y de Moisés en partes iguales. Serás judío y socialista, me expresa entre susurros. Y yo pregunto si es humano que estemos escondidos en una caja rehuyendo emboscadas de cosacos, que no saben distinguir que tengo la misma boca, el mismo cuerpo que sus hijos. Dos esqueletos viajan con sus ropas ajadas con un hambre lentísima, con una sed pronta a ser saciada por una mano cómplice. Mi padre no me engaña, me revela que vinimos a sufrir, me incita a luchar. Me confiesa que hay otro destino a desplegarse. Depende de mis manos, de este murmullo que él derrama en mis oídos inaudible, casi un beso su cuerpo adherido con el mío, mueca negra de la estrella. Faltan días para que mis pies corran libres como hace un tiempo, sin miedo a ser ahorcados. A esta edad yo sólo entiendo de futuros, pero mi padre me cuenta de obreros explotados, de hombres perseguidos por religiones diferentes. No logro comprender la vida. Hoy el cielo es un techo de madera barata , hay que ajustarse al cuello este silencio , extraviar el eco de la risa que llega desde afuera, como si aquellos labios no existieran. Una rosa llevo atada al nombre para no olvidarme de su aroma , tampoco que lastima. Eso dice mi padre que es el mundo.

1 comentario:

laveron dijo...

envidio tu utopía. a mi me enseñaron cosas iguales pero luego entendí todo como absurdo...
mejor no entrar en esas disquisiciones.
Igualmente elogio el texto por su riqueza para hablar de determinada manera sin hacerse un burdo panfleto...de la mano de los nobles ancestros.
un beso!
laura