martes, enero 23, 2007

un poema de Elizabeth Azcona Cranwell

Esa venganza estéril
Esta carga de luz que a veces duele,
condena o gozo,es un destino necesario.
¿Cuál es el reino del poeta, su privilegio,
el poderío de sus ojos?

Nuestro albergue es pequeño.
Como el canto del gallo nos lastima tres veces
la medida del tiempo.
Y hacemos una frase con el Réquiem de Mozart
y el resabio de una tarde de sol.
Un personaje con harapos se nos antoja bello
en el andén de la mañana,
las palabras se cargan como un rito
y es el mandato que nos urge la vida.
toda salmodia se comenta en rezo, vibra y cae
y es la palabra un fuego que consume las cosas
cuando las cambia con lo intangible de la voz
y las convierte en tiempo por una enunciación que roba
su gravedad y su cuerpo.

¿Es privilegio esa venganza estéril
sobre la tiranía de las cosas?
Yo te pregunto por la tierra,
qué formas nuevas rescatamos en este hablado amanecer.
Yo te pregunto por los árboles,
por su sereno resplandor en la lluvia
y por las calles y los diarios y los objetos cotidianos
por las tareas, los saludos y los enseres de la vida.

Nuestro desorden, esa región que nos hermana
en la lengua feroz, la rebeldía,
la intención de domar el equilibrio de las cosas
no alcanza para un reino
donde un gesto crispado nos convenza
de que esta insurrección es el amor.



Elizabeth Azcona Cranwell (Argentina)
De "El Escriba de mirada fija". Editorial Fraterna
.

1 comentario:

walter dijo...

Fui alumno de Elizabeth... en esta tarde de lluvia y frio en Barcelona, la encuentro, gracias a vos.