domingo, agosto 24, 2008

Noches y bálsamos

(Sossegou meu turbilhão - Louis Athouguia )





En casa de eucaliptos moramos.
Cuando estabas dormido
vi a una mujer saltar con una pértiga.
Deseaba que llegara pero cayó.
Tres noches después no pude respirar.
La pértiga saltaba sobre mí y así llegué.
Vapores en el pecho y en la cabeza.
En campos de eucaliptos tendremos dos mieladas.

sábado, agosto 09, 2008

Un poema de Olga Orozco

Cantos a Berenice XVII


Aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer
y no puedas recordar hacia atrás, como la Reina Blanca, déjame en el aire la sonrisa.
Tal vez seas ahora tan inmensa como todos mis muertos
y cubras con tu piel noche tras noche la desbordada noche del adiós:
un ojo en Achernar, el otro en Sirio,
las orejas pegadas al muro ensordecedor de otros planetas,
tu inabarcable cuerpo sumergido en su hirviente ablución, en su Jordán de estrellas.
Tal vez sea imposible mi cabeza, ni un vacío mi voz,
algo menos que harapos de un idioma irrisorio mis palabras.
Pero déjame en el aire la sonrisa:
la leve vibración que azogue un trozo de este cristal de ausencia,
la pequeña vigilia tatuada en llama viva en un rincón,
una tierna señal que horade una por una las hojas de este duro calendario de nieve.
Déjame tu sonrisa

a manera de perpetua guardiana,
Berenice.


Olga Orozco (Argentina)
Publicado en Relámpagos de lo invisible.