martes, abril 06, 2010

La corbata bordada






Si es verdad que una noche, enfurecido
dije que estrangularía
a una mujer porque la odiaba
también es cierto que negra es la cara de la culpa
y yo no la maté.

Lo real no es sublime
camino bajo el instante que corroe
el horror me examina con su corbata bordada
como un fantasma hecho hombre
desdoblado de algún deseo impronunciable.

Son sus manos macabras por el hueco que abrazaron
-memoria, tacto, de un cuello que amé-
me busca, me expone a un pacto que no consentí
me persigue como un perro enfurecido
para que cumpla, para que haga mi parte.

En su nombre de cinco letras reconozco a Edipo:
sueña con hacerse rey
para eso precisa la muerte de su padre.

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