martes, abril 20, 2010

de la vida

Las hermanas peluqueras se fueron a España, 2002, pleno corralito.

Cuántos cabellos cambiaron de color por esas manos, cuántas alisaron definitivamente sus rulos y cuántas de pronto se ondularon.

Ahora las peluqueras llamaron a sus hermanos, también peluqueros. Para irse a Europa. Allí se está mejor que acá. Cuesta todo, pero finalmente se consigue.

Yo también espero que me llamen, estoy solo, y quizás pueda dejar de recorrer la calle. Aunque no sé hacer nada con las manos.


Me dice el hombre, que es el padre de los cuatro y taxista.

2 comentarios:

Verónica Ruscio dijo...

Se van tantos...

Jean Paul Romiers dijo...

muy bueno amiga, paseando por tu blog, tiempo sin leerte, saludos