sábado, junio 10, 2017

un poema de Ela Cuavas

Cartas de Mandela desde la Isla de Robben

I

Esta noche he recordado los días de mi infancia.

Fueron días felices los días en Qunu; la brisa que jugaba en la copa de los árboles acariciaba mi cara y yo empezaba a soñar: una gran fiesta tenía lugar en la pradera, todo cobraba vida en ese momento, las piedras y el agua cantaban con esa melodía triste que caracteriza a los negros de África.

Cuando despertaba, todas mis ovejas habían escapado, yo corría tras ellas con toda la fuerza que me permitían mis cinco años.

Antes de la llegada del hombre blanco, todos los hombres eran libres.

II

La rutina en Robben empieza a las cinco y treinta; parece un desfile de muertos la caminata hasta el comedor; después del desayuno salimos al patio a trabajar; la piedra de hoy es mucho más grande que la de ayer, la palpo suavemente y le hablo en silencio. Cuando el sol se quiera ocultar, esta dura piedra será polvo.

El corazón de algunos hombres es duro como la piedra.

¿Cuánto tiempo más me espera aquí? No lo sé. Será hasta que la piedra escuche mi voz y se desmorone sin golpes.



III

Cuánto angustia al corazón del hombre no poder besar los labios que ama y que también lo desean. Ese día de tu visita Winnie, me sentí más impotente que un pájaro de hielo.

El cuerpo de un hombre puede ser amordazado, humillado, vendido hasta la usura, pero sus ideas y sus deseos quedarán intactos. Si muero en esta celda, mis palabras florecerán en otros labios.

Ahora estoy dispuesto a morir.


Ela Cuavas (Colombia)
Publicado en http://circulodepoesia.com/2015/11/nuevas-poetas-colombianas/

No hay comentarios.: