viernes, abril 01, 2005

esfinge de arena


El mar allí y el rumor de sus olas muriendo.
Barcas que se alejan sobre un jardín peregrino de ofrendas.
Quién se anima a viajar sin luminaria y sin rumbo
andar como palabra errante perdida aún en círculos.
La noche es una boca que no se atreve a anunciar lo que se viene:
es apenas la vida como otro lenguaje.

La soledad es lo que queda en la orilla.
La rigidez del cuerpo.
La sed que es memoria extraviada.
La lujuria escondida en el negro de las máscaras.
Ni mímicas antiguas
ni flores aleteando en los pezones.
Alguien que se cansó de amar
y se volvió esfinge de arena
al desbordarse el reloj del tiempo.

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