sábado, abril 30, 2005

Amaterasu

I
Por el enigma del rencor
se esconde
en la cueva del silencio.
Se cansó de llorar en lo angosto de su rostro.

Su voz así lo dicta:
La piedra tapará la cueva
Y en la cabeza de los hombres
Todo será sombras y malos espíritus.

Sabe que tanta oscuridad
también preocupa a los dioses.

II
Los que hablan están atormentados.
La vida sin luz es un paraíso perdido.
Ahora se acuerdan del dolor en los ojos?
Y a ella no le ardió la orilla de las lágrimas?
Algo habrá que hacer.
No se puede ejecutar prodigios
sin un radiante manantial que se beba.


III
No hay quien se resista a un espejo.
Menos una mujer que cautiva
aún se considera hermosa.
Se doblega además a la joyas
que se cuelgan del árbol.

Todavía es neblina la ausencia.
Pero la risa del dios
es un dulce viento que seduce.

Al abrirse la puerta todo comienza a enceguecer

1 comentario:

utopista dijo...

Tiempos míticos: ella, los dioses, la cueva: el origen del conocimiento, la revelación, otra vez poética.