lunes, diciembre 31, 2007

Las mujeres del fresco

Hay tres mujeres minoicas en el fresco.
Sacuden sus manos.
Hablan o quizás el movimiento
es una danza.

El pintor no supo
que tantos siglos después
yo me vería reflejada
en el dibujo de aquella
la muchacha de la izquierda.

Porque las dos restantes miran sin dudar
a la derecha como supongo
lo harían todas las mujeres de ese tiempo.

Yo, rebelde, distinta, insatisfecha,
les daría, desde entonces,
para siempre
la espalda.



Con este poema obtuve este año el primer premio de poesía en el certamen organizado por la Universidad Tecnológica Nacional Regional Delta (UTNRD), con auspicio de la Editorial Sudamericana.

Casi, casi, una declaración de principios.

Mañana será otro año y seguiremos escribiendo, aunque no hace falta decirlo.

Felicidades para todos/as!

jueves, diciembre 27, 2007

la explosión

Hoy he volado por los aires
sentí en carne propia cómo el cuerpo
se iba transformando en fragmentos
cómo se alejaban de mí
los brazos, las piernas y cada órgano
arrastrados por una fuerza inexplicable.

Entonces comprendí
ya no metafóricamente
cómo este país
se destrozaba
cada parte adecuándose a un mayor espacio
sin importarles
que estábamos mejor
cuando funcionábamos en unidad.

Todavía escucho los gritos de los demás
los quejidos que pronuncio por inercia
como esa palabra ay que frecuento
aferrándome a la vida.

Ya no traten de reunirme
es imposible
porque primero los hermanos
deberán reconocerse
y perdonarse
y me temo que, para ello,
hace falta diálogo y mucho, mucho tiempo.

miércoles, diciembre 26, 2007

Golpes en la puerta


Mi padre es judío, mi madre es católica. Festejamos siempre todas las fiestas. Por eso no debió extrañarme que el 24 de diciembre, a la hora de la cena, escuchara golpes en la puerta.
“Debe ser Papa Noel” me dije.
Abrí y no encontré a nadie. Ni siquiera estaban los regalos a los pies del árbol.
Cuando volví a la mesa me pareció distinguir que alguien bebía de mi copa. Nuevamente hubo ruidos en la puerta. Me dirigí hacia ella, con miedo, esta vez, de abrir. Advertí que pasaban una nota por debajo.
“ Perdón, me equivoqué de día. Pero como es costumbre, no iba a retirarme sin brindar. Buenas noches. Felicidades. Eliahu”.

lunes, diciembre 24, 2007

un poema de Else Lasker - Schüler



A DIOS

No te opones ni a las buenas ni a las malas estrellas;
todos sus caprichos fluyen.
En mi frente duele el surco,
la profunda corona con la luz sombría.

Y mi mundo está en calma...
No te opones a mi capricho.
Dios, ¿dónde estás?

Quisiera escuchar de cerca tu corazón,
ponerme en el lugar de tu más remota cercanía,
cuando, transfiguradas de oro en tu Reino,
brotando de una luz mil veces feliz,
susurren todas las buenas y las malas fuentes.


Else Lasker-Schüler (Alemania)
Del libro Baladas hebreas publicado por Alción Editora y reproducido en Poéticas
Traducido por Oscar Caeiro

domingo, diciembre 23, 2007

un texto de Luisa Valenzuela

(Henry Maynell Rheam - Sleeping beauty)



Príncipe 2
Ese príncipe practica su beso que despierta. Reconoce ser único en dicha habilidad y pretende afinarla al máximo. Su éxito no es total. No importa: es extremadamente apuesto, joven, tiene tiempo.
Considera que su éxito no es total y absoluto no porque las doncellas que besa no despierten, no. Todo lo contrario. Sabe llegarse con gran sigilo hasta las castas alcobas y cuando encuentra a las doncellas sumidas en el más profundo de los sueños, las besa. Y las doncellas despiertan. Demasiado. Se vuelven exigentes, despiertan a la vida, al mundo, a sus propios deseos y apetencias; empiezan los reclamos.
No es así como él las quiere.
Insiste en su empeño porque algún día le tocará la verdadera prueba, la definitiva. Sabe que en algún lugar del desaforado reino yace una princesa hermosa, irremisiblemente dormida, que lo está esperando para su salvación. La salvación de ella y también la de él. Simultáneas, equivalentes.
Entregado a la búsqueda, el príncipe de nuestra historia besa por acá y besa por allá sin prestar demasiada atención a los resultados. Besa y se va, apenas un poco inquieto. Los años no pasan para él mientras persiste en su búsqueda. Él sigue igual de joven y apuesto, pero su beso obtiene resultados cada vez más profundos. Sigue buscando tan sólo en apariencia, desinteresado por dichos resultados.
Y cuando por fin encuentra a la bella princesa durmiente, la misma que lo espera desde siempre para ser despertada por él, no la toca. Sin besarla ni nada, sin siquiera sacarla de su facetado sarcófago de cristal, la hace transportar a palacio con infinitas precauciones. Allí la ubica en una estancia cerrada a resguardo del sol y desde lejos la contempla, inmóviles ella y él, distantes. Ella es una joya. Ella es hermosa y yace en su sarcófago como pidiendo el beso. Al príncipe el beso que despierta se le seca en la boca, se le seca la boca, todo él se seca porque nunca ha logrado aprender cómo despertar lo suficiente sin despertar del todo.
“La respeto”, les dice a quienes quieran escucharlo.
Y ellos aprueban.


Luisa Valenzuela (Argentina)
Del libro Cuentos completos y uno más (Editorial Alfaguara)

martes, diciembre 18, 2007

cálculos

Ando mal de la panza
-para variar-
tengo cálculos en la vesícula.

Sí, cálculos:
fechas, montos, edades,
matemática y álgebra sin resoluciones
aglomerados en bilis
convertidos en piedras
pegándome golpes a la derecha del diafragma.

Soy la única persona
que se repudia a sí misma
y sin embargo
jamás he sido adúltera de mí

lunes, diciembre 17, 2007

un texto de Gerardo Augotr


(Duraznero en flor- Vincent Van Gogh)



CAMBIO DE ROLES


Una pareja de ancianos, ambos de ochenta y dos años, vivían en las afueras de la ciudad, en una casa con amplio fondo. Ella se dedicaba a las tareas domésticas de la casa. Él, al cuidado de las flores y los frutales del amplio parque del fondo de la vivienda.

Cierto día, el anciano advirtió que un duraznero de la propiedad tenía ochenta y dos duraznos en sus ramas, asoció cada durazno a cada año de su vida. Pensó que esto era un presagio y que la lectura que le tenía que dar al mismo le vaticinaba que cada fruta que cayera, por estado de madurez, sería un año menos que faltaría para su muerte. De esta forma, y por obra del ciclo de la naturaleza, semana tras semana fueron cayendo los frutos y también, semana tras semana, el anciano se iba obsesionando con el tiempo que le quedaba de vida.

Una mañana, la anciana, cansada de percibir la angustia de su marido, observó que sólo quedaba un durazno en la planta. Entonces fue a un bazar y compró la réplica de un durazno, en material de cerámica, esperó que éste estuviera descansando a la hora de la siesta, y, valiéndose de una escalera de madera, ató con hilo invisible el ficticio durazno a una rama del duraznero.

Cada día, con los primeros rasgos de la claridad, el hombre salía presuroso y miraba el árbol. Al cabo de un mes, le llamó la atención que el durazno no cayera. Se acercó, y con un palo de larga dimensión lo movió, y se dio cuenta del engaño cuando la imitación se rompió al estrellarse contra el suelo. Con los restos cerámicos en sus manos se dirigió al interior del hogar y llamó a su mujer. Esta no le respondió. Sentada en un sillón, dormía el sueño eterno.

Gerardo Augotr (Argentina)
Del libro El tiempo es ahora (Ediciones Tirso)

sábado, diciembre 15, 2007

dígitos






En ese país pasaban cosas raras. El gobierno decía que no había inflación, ni desocupación, ni hambre, ni gente sin vivienda. El organismo que medía estos índices señalaba que los números no se movían, que todos eran apenas de un dígito.

Los viejos, reunidos en asamblea, exigieron hablar con el presidente.
-A partir de ahora –propusieron- queremos que la edad esté atada a estos valores, que se estanquen, que nunca crezcan.

El presidente accedió. Durante casi un año la edad no aumentó, se mantenía fija, sin cambio alguno. Para cumplir con su promesa, el día antes de cada cumpleaños, el presidente pedía al ministerio de salud que aplicara a los ancianos una inyección que no doliera. Morían felices, por fin dignificados.

viernes, diciembre 14, 2007

la partida


No voy a irme todavía
la casa es grande
cruje la madera y tengo que arreglarla.
Podría marcharme por las rutas
detrás de las estrellas y tus muslos
pero me atrapan la noche silenciosa
los gritos convulsivos de mi hermano
la rutina que me asedia con su desesperanza.

No puedo irme aún
detrás de la gordura de mi madre
está su amor
y su propia destrucción.
Ese peso es el vínculo fuerte que me ata.

Cuando ella muera
la casa será fuego y será tumba.
Entonces sí
partiremos con mi hermano
a rodar por los caminos
hacia instantes que traigan
cenizas más livianas
hasta que todo se haga simple
y respirable.


sábado, diciembre 08, 2007

dos poemas de Graciela Ester Zanini

María

en esta tierra injuriada
que sin preguntas sorbe ávida
la sangre de sus hijos
bajo un cielo enfermo
vaciado de mercedes
mudo a plegaria o sacrificio
planea majestuosa la rapiña de Roma

no es miedo lo que vuelve mi paso vacilante
tristeza es
congoja sin medida

hay dentro de mí una música extraña
y obstinados alrededor
los ruidos que la piedad produce

cómo decir
necesito el amor que puedan darme
y todo su silencio



-


en esta infinuitud
la implacable armonía de tus hechos
se reveló noción de desmesura

a tus pies me confieso culpable de ignorancias
nadie me dijo que vendrías
sólo el desvelo de un pájaro
o el errar taciturno de mi esposo
inquietaron la estera de casada

y creció el nombre bendito para siempre
al amparo precario de estos brazos

años después la visión de muchos a tu espalda
me dejó la certeza de verte asesinado
y el imposible sueño de llamarte mi hijo

abre la noche luz que no se extingue
larga es la jornada hacia el tiempo del Hombre


Graciela Ester Zanini (Argentina)
Del libro " Del rey desnudo" (Editorial Sudamericana)

martes, diciembre 04, 2007

la torre

Sentada arriba de la torre
no hay nada más que cielo
a la vista de los demás no estoy
Haciendo mucha fuerza
llevo los ladrillos
hacia adelante
después como resguardo
voy atrás
deseando las diagonales del alfil
esa extrañeza
de mirar
constantemente
a los costados

domingo, diciembre 02, 2007

un poema de Claudine Helft

(Garden in rose - Robyn Bellospirito)


Poema del extranjero y la rosa

Amigo, tu alma es el hogar de la mía
desde hace tantos siglos, y nuestras cenizas
roturaron las estrellas de los mismos cielos.
Y diremos
no hay diferencia.

Tus palabras son mi palabra en lengua de profeta,
tu rostro, ese faro donde se refleja el mío.
Y tú dirás que la paz no es nada más que este amor
que va de tierra en tierra a plantar las rosas en secreto
inmenso como un cuerpo en la palma de una mano.

Claudine Helft (Francia)
Publicado en Maison de la poésie
Traducido del francés por Myriam Rozenberg

sábado, diciembre 01, 2007

un poema de Karen Gershon

Raza

Cuando retorné a mi pueblo natal
creyendo que nadie se preocuparía
por quién era yo y qué pensaba
fue como si el pueblo captara
un eco de mí por todos lados
supieron mi historia por mi rostro
y quién era yo siempre solitaria

Como cada judío viviente he visto
en mi imaginación
la cámara de gas y las fosas comunes
el cuerpo desconocido que era el mío
y encontré en cada cara alemana
detrás de la máscara la marca de Caín
No haré sus pensamientos míos
por odiar gente de su raza.


Karen Gershon (Alemania-Inglaterra)

Publicado en Holocaust Memorial Day Trust
Traducido del inglés por Myriam Rozenberg

mirando pasar


Voy a planear un nuevo robo
como todos los días.
Tener dinero es lo único que importa.
Si hay que vender al hijo
lo vendemos:
todo tiene su precio.

Un poco de paz al lado del río
mirando pasar
a los idiotas.
Felices ellos que no me ven
que nos ignoran.
Adormecidos
como las piernas de mi socio
al contacto del agua helada.
Ni siquiera logran saber si sufro.

Mis brazos ya son fuertes
mi voz es grave
y como en uno de esos pases rápidos
donde se le arranca el bolso a una mujer desprevenida
he procreado.

Quizás el niño me perdone y
me enseñe por fin a ser un hombre.

disculpas

A quienes me han dejado comentarios este último mes en el blog, les pido disculpas por no contestarles. Ando con una serie de complicaciones. Les prometo hacerlo más tranquila en un par de semanas.

Gracias por pasar de todos modos !