jueves, febrero 12, 2009

jueves

Una hora para ponerse a llorar:
debo aprovechar el momento.
Quiero decir:
después tengo que ser ocurrente
y recurrente también la gentileza.
Cuando entra el muchacho a vender
pienso que quizás pueda comprar
ese pequeño mundo que gira en mis manos sobre su eje.
Busco las islas y dice en inglés
Claimed by Argentina and UK
y luego Georgias (UK)
y miro la etiqueta con el código de barras
que empieza con números extraños, extranjeros.
La vida te escupe la verdad a través de los objetos.
Es admirable que no vuelvas a llorar
sobre ese mar
que ahora devuelves.

1 comentario:

Verónica Andrea Ruscio dijo...

¡Excelente! Y triste a la vez...

Saludos.

Verónica