miércoles, enero 23, 2013

risas en la cabeza


El cómico donó su hermosa y larga cabellera para una marca de pelucas. Rapado, parece que, como a Sansón, le hubieran arrancado las fuerzas. La lengua no desgarra, se ha vuelto suave, como mano de madre.
Meses después, una mujer con cáncer se tapa con un pañuelo la cabeza. Entra al negocio de postizos y se prueba una larga cabellera. Se mira en el espejo, se peina, y una carcajada que sale desde el fondo de las tripas pone patas arriba sus ojos hundidos.

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