sábado, enero 05, 2013

un poema de Hwang Ji-Woo

Maldita nostalgia


Para leer tu carta, me acerco a la ventana que es una rendija
por donde entra un momento la buena suerte del mundo
mientras ilumina a solas una cosa parecida al papel fotosensible del alma.
Van flotando en el aire el ordenador, el paquete de tabaco, las gafas
y el álbum doblado, mientras va bajando del techo la carta recién leída.
Una vez que se han ido las ideas, llega un amor tierno como locura.
¿Cómo iba a saber que ibas a llegar cojeando por el puente
donde había esperado a escondidas  cierto destino quisquilloso?
Parecías decidida a no pertenecer a esta vida, porque venìas retrocediendo
poco a poco hacia mí, por el confin de todas las calles  y las carreteras.
Sin embargo, yo no pude aceptar ninguna vida
sin latido del corazón y me senté junto al Mar de Muchas Islas
que se alejaba de mi baranda todos los días.La barca dejaba
la voz de laringe caliente.La verdad es que te había dejado marchar
para amarte durante un tiempo más largo.Yo que había vivido
la época de mucha pasión, podía aguantar el aburrimiento.
Se veía la luz de neón del hotel en frente
algo que se enredaba en la sombra de tu entrecejo:
¿eso era el remordimiento de la lámpara de mercurio? Safo diría
"Un Eros dulce y sufrido". Hay fiebre también a esta edad.
Es igual que una influenza autocontagiada. Temblé mucho
por si me venía otra vez ese amor con la garganta inflamada.
Sin embargo, ya era algo irremediable lo que había ocurrido de esta manera
como si aquella inundación pasara del límite del castillo montañés,
cubriéndolo y expandiéndose más. Me parecía que tú no temías la vida caída
detrás del camión, ni la repetición sempiterna de la historia del amor
entre la mitología y la canción pop, mientras mirabas sin miedo
el mundo que pasaba por el espejo del camión. Tú habrías pasado
el puente de piedra de Bekio que crujía en el fondo del agua crepuscular,
ya lo sabía yo,aunque me olvidé limpio del pecado y de todas aquellas grandes causas,
enfrente de la gran música de la piedra, enfrente de la Catedral.
Yo vigilaba toda la noche el reloj de tu vida por venir.
Yo estaba balanceándome a la madrugada, sentado en el columpio
en la plaza del pueblo donde ya no estabas. Es verdad.
La nostalgia era una enfermedad vocacional mía. Esta es la segunda vez
que leo tu carta que dice : "Parece que me he quedado sola en el mundo".


Hwang Ji-Woo (Corea del Sur)
Publicado en el libro No brilla la luz verdadera (Editorial Bajo la luna).
Traducido del coreano por Yong-Tae Min

2 comentarios:

ALACAZUM PALAVRAS PARA ENTRETER dijo...

Hoje, retorno ao blog ALACAZUM e encontro uma mensagem tua. Fico feliz. Sinto saudade. Meu endereço eletrônico:alacazum@hotmail.com

ALACAZUM PALAVRAS PARA ENTRETER dijo...

Hoje, retorno ao blog ALACAZUM e encontro mensagem tua. Fico feliz. Sinto saudade. Tudo de bom para você neste novo calendário (13). Meu endereço eletrônico: alacazum@hotmail.com