domingo, julio 28, 2013

caballos veloces del nuevo imperio


El procuró ser reconocido
exitoso en los noventa
prometió rescatar el dinero enterrado bajo el piano
Sus antiguos camaradas le rozaban la memoria
pero a él no le dolían
las campanas que  evocaban marejadas de sangre
disfrutaba sin culpas de la niña cautivada

Ella estaba loca, seducida
imaginaba las construcciones arrasadas
los movimientos controlados en pequeños habitáculos
el honor como método antiguo escarnecido
entre risas
dibujaba signos pesos en la espalda del mercenario

Él montaba abrigado
los caballos veloces del nuevo imperio
en vigilia y apuro
con terror de las tacuaras que podían perseguirlo
reatraparlo como cuervo predicante en esa posada de rejas
En la muerte
al fin lo supo
se está solo y desplumado
como un enemigo

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