jueves, mayo 02, 2013

un poema de María del Rosario Andrada

En las cuerdas invisibles
la araña
atrapa insectos de colores,
destroza sus cabezas,
cuelga como trofeos
                          lo que resta.
Aún el reptil jadea bajo el agua
y espera que la luz
                          señale
el momento exacto para emerger.
La noche es cálida, sofocante
y se prolonga en el infinito
sin pausa.
También el magma
se escurre
                silencioso,
incandescente
por las rocas.
                  Desde entonces el equilibrio
fue el desorden.
                   Dios bendijo los días y las noches
y sentenció al hombre.


María del Rosario Andrada (Argentina)
Publicado en el libro Ultimo resplandor (Ediciones del Dock).


2 comentarios:

Mary Zalazar dijo...

Lleno de mensajes, sensaciones y realidades!Buenísimo!

Mary Zalazar dijo...

Lleno de mensajes, sensaciones y realidades! Muy bueno!