martes, abril 25, 2006

el jefe de la mafia le habla a su captor

Ven Renato, quiero darte la mano.
Antes de que suba al helicóptero
y sea trasladado a la prisión de Terni
es mi deber de caballero reconocer tu esfuerzo.

Aunque me pregunto si has sido tú el que me encontró
o finalmente yo, que cansado de tanta espera,
hice adelgazar la extraordinaria máquina de seguridad que me cercaba
y me puse en evidencia?
La ropa limpia que me envió Saveria me traicionó.

Les di trabajo:
fueron 43 años buscando en los rasgos de los hombres sicilianos
ráfagas de una juventud que se iba corrompiendo.
Sigo siendo el mismo, pero más envejecido.
Desde mi voz nunca interceptada por los espías del teléfono
y el silencio que estipula la omertá
me burlé de todos hasta el punto de que me creyeron fallecido.

Te lego los pizzini, en los que podrás rastrear cada mandato
que di desde esta casa y donde reflexiono
acerca de la dificultad de encontrar nuevos adeptos.
No cualquiera sabe soportar los estrictos códigos
de nuestra amada mafia.
No cualquiera se aleja de su casa y asesina.

Disfruta este momento : la prensa, las fotos, el futuro.
Ahora es tuyo.

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