martes, abril 11, 2006

seguro de vida

Para una póliza de seguro, si usted pierde la vida, me dicen por teléfono. Si es en accidente aéreo el doble de su cobertura. Y es verdad que yo vivo ahora en un cortejo de dióxido de carbono. Una pesadilla de gas muy mal usado. Siempre hay otros peores seamos honestos. Pero no vienen al caso. Si en los diarios salgo un día que sea por haberme enamorado. Por haber confundido la esmeralda de tus ojos con el paraíso. Confusa es la vida con nacimientos, adolescencias, adulteces y ancianidades. El tiempo que se desliza en la boca de los pichones como un turista japonés saltando de sitio en sitio, cámara en mano, fotografiando los instantes. Las mamaderas ya llevan el letargo y la sabiduría. Todo se exhibe en el inicio. Hay que saber leer, hay que saber mostrar. Yo no supe deletrear el arroz y las agonías. En mi documento dice profesión: inocente. Todavía voy aprendiendo mirando la porcelana china. Aforismos como golpes de cuchillo. Mientras divago pasan las horas con tu ausencia. Como un terciopelo susurrado en la boca tu nombre breve no sabe de mi escote. Mis ganas de vivir tienen pensado atarse fuertemente a un capullo. Hasta que deje de frecuentar la noche y el rocío. Incluso así, marchito, me hará sentir campanadas y mar y estrellas. Hago caso omiso de las promociones, que se pueden pagar con tarjeta de crédito. Es mucha mucha plata y puedo dejársela a quien yo quiera. No está en mis planes morirme pronto contesto a la señorita. No es por la herencia ni por los jazmines que vayan a perfumarme la tumba. Me queda un ahora por amar.

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