miércoles, abril 26, 2006

Jeanne le habla a Paul en Ultimo tango en Paris




No creo Paul
que vaya a matarte como dice el guión de Bertolucci.
Quizás mañana vaya a querer sacarme
esta pesada carga de mi mente.
Sólo sé que en estas cuatros paredes me olvido del mundo
frívolo, burgués, de esta urbe parisina.
Huyo de mí, también, que soy el lastre que más odio.

Podrán decir que en este sórdido espacio hay apenas lugar
para dos cuerpos desnudos,
que es una relación perversa en el estricto sentido
de acción y efecto de perturbar el orden o estado de las cosas.
Importa la edad? Dónde hayas nacido?
No es mejor hacer transitar los dedos por mi vello púbico?
Fugar hacia lo prohibido mientras la cámara se posa
en la ceniza de torres y chimeneas?

No me interesa que se queden con la anécdota de la mantequilla
como una vulgar sinécdoque.
Somos más que eso: hombre y mujer que se buscaron
con un atroz tormento.
No es una historia de sexo ni de soledades.

Una pantalla pone luz a los rostros que se besan en lo oscuro:
la adrenalina de la clandestinidad
la humana dimensión de lo realmente valedero.

2 comentarios:

Clara dijo...

Myriam,
Te envié un email pero me rebotó porque tenés la casilla llena (sólo tengo el email del escaramujo). Te mandaba una foto del otro día, de la presentación de 9 mundos. Había 2 muy lindas, y una se me borró en una mala maniobra donde perdi varias. Pero me quedo una y te la queria mandar.

Yo también estuve cn demasiadas cosas en la cabeza, y te confieso no he podido poner el disco, estoy un poco triste y estoy esperando un buen momento para escucharlo.

un beso, Clara

laveron dijo...

así es...solo eran clandestinos...y para la gente solo importó la manteca. La subversión era otra y la gente se quedó con la manteca...
un beso!
laura