jueves, febrero 28, 2013

un poema de Jaroslav Seifert


Ser poeta

 
La vida me enseñó hace largo tiempo
que la música y la poesía
son las cosas más bellas de la tierra
que la vida puede darnos.
Salvo el amor, claro.

En un viejo libro de textos
publicado por la Casa de Imprenta Imperial
en el año de la muerte de Vrchlický
busqué la sección de poesía
y ornamentos poéticos

Luego puse una rosa en un vaso
encendí una vela
y empecé a escribir mis primeros versos.

Inflamado, llama de palabras,
y volar alto
incluso si mis dedos se queman!

Una metáfora alarmante vale más
que un anillo en el dedo de uno.
Pero ni siquiera el Diccionario de Rimas de Puchmajer
me fue útil.

En vano conseguí ideas
y cerré mis ojos salvajemente
con el objeto de escuchar esa primera línea mágica.
Pero en la noche, en vez de palabras,
vi la sonrisa de una mujer y su
cabello zarandeado por el viento.

Ese ha sido mi destino.
Y he estado tambaleándome hacia él sin aliento
toda mi vida.

Jaroslav Seifert (República Checa)
Traducido del checo al inglés por Ewald Osers
Traducido del inglés por Myriam Rozenberg

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