miércoles, mayo 03, 2006

la Venus de Milo pasa sus días en el Louvre


A Gerardo Augotr


¿Por ahí estás, Venus de Milo?

César Vallejo



Estoy aquí, Venus de Milo entristecida en los pasillos del Louvre
esperando que la gente pase con sus guías y se paren.

Una vez tuve miembros que tocaron los dedos de mi amante.
Tengo nostalgia de ellos
incesante reflejo que ningún opioide estaría en condiciones de calmar.
El manto que cubre el pubis y las piernas hacen de mí una mujer pudorosa.
No saben que se cae presto para un nuevo encuentro.
El anónimo artista que me esculpió en el mármol
puso en mi siniestra una manzana.
No alcancé a ofrecerla. Y he de suponer que alguien
guarda el oxidado resto en el museo.

De nada sirvió la intención del escultor
que soñó para mí eternas alabanzas.
Recojo la lástima de los turistas
conmovidos por la mutilación
y advertidos de que fui promovida por los franceses
como uno de sus mejores tesoros,
sólo porque tuvieron que devolver la Venus de Médici.

Si es verdad, como dice Platón, que en la belleza visible
está el inicio de la captación de la belleza suprema y absoluta
quién podrá afirmar que en el fondo de mí subyace la Beldad
cuando no hay nada más espantoso
que un cuerpo al que le faltan manos?

He aprendido al fin la imperfección.
No quiere decir que esté resignada.

2 comentarios:

laveron dijo...

gran epígrafe...gran poema. Es un placer leerte desde tu sutil mirada...
un beso
laura

Myriam dijo...

Gracias Lauri! Como verás te agregué a mis enlaces, un poco tarde me di cuenta que no lo había hecho. Anduve por tu espacio pero no contesté, en unos días te dejo comentario. Besos!!