martes, mayo 16, 2006

Numancia


A Gastón De Paola


En el ejército romano, no hay, como es costumbre,
mercaderes, prostitutas, adivinos ni magos.
Parece que Escipión se tomó en serio causarnos la derrota.
El pueblo tiene hambre.
Hemos agotado el ganado
y estamos comiendo ahora moribundos,
débiles y enfermos.
La carne humana tiene otro sabor y contextura
mas no pensamos en eso.
Los honestos pobladores de este suelo
estarán orgullosos
de habernos transmitido su potencia.

Se resiste como se puede.

Algunos numantinos lograron traspasar el cerco
para pedir ayuda a los vecinos
pero aquellos, ya dominados,
no desean volver a la lucha.
Hay generales que prometen no sé qué ventajas
si nos unimos al imperio.
Nosotros preferimos estas casas de adobe sencillas
con sus techos de ramas y de tierra.
No precisamos el idioma latino ni los esplendores.

Estamos quedando solos,
soldados y yo,
la ciudad sitiada.
Y cuando estos varones que me aman
revelan que no hay nada más que hacer
beben la última cerveza elaborada por sus manos
y nos prendemos fuego
echando entre las llamas las armas y los bienes bien habidos.
Ardemos en una comunión
que ningún soldado extraño habrá de comprender.

Crepita
sin miedo natural
la dignidad del hombre libre.

2 comentarios:

Clara dijo...

Myriam qué bello poema ! y como no conocía bien la historia me fui a leer, y no pude parar de llorar... está bien que estoy un poco sensible pero... Y tu poema aumenta y acerca la belleza de la historia. Gracias otra vez, siempre me llevo algo para mi corazoncito cuando entro a este lugar.

Myriam dijo...

Clara: lindo saber que lo que uno hace conmueve a los lectores. Es cierto que se escribe para uno pero también para los otros, y en ese ida y vuelta hay una vibración insuperable. La historia de Numancia es una historia política fundamentalmente pero quién sabe, también existen enormes resistencias personales. Besote , gracias por pasar!