domingo, marzo 13, 2011

epígrafes del libro Kim de Kipling

A medida que leía el libro Kim de Rudyard Kipling me di cuenta que los epígrafes podían ser leídos en forma separada del libro y que mantenían un fuerte sentido.

Aquí pongo la recopilación que hice de ellos, para tenerlos todos juntos.

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Capítulo 1

¡Vosotros que avanzais por el camino angosto,
Bordeando el fuego del infierno hasta el Día del Juicio,
Sed comprensivos cuando los paganos rezan
A Buda en Kamakura!

Buda en Kamakura

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Capítulo 2

Y aquel que lo desee, liberado de orgullo,
Sin despreciar ninguna fe de ni sacerdocio
Podrá sentir el alma
De Oriente en Kamakura

Buda en Kamakura

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Capítulo 3

Oh, voces de las almas todas que se aferraron
A la vida, y se esforzaron de escalón en escalón,
Cuando la regla de Devadatta todavía era joven,
Sí: el viento cálido trae a Kamakura.

Buda en Kamakura

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Capítulo 4

La buena suerte no ha sido nunca una buena dama,
Sino la más despreciable de las rameras,
Marrullera, malhumorada y testaruda,
Difícil de manejar o de montar.
Dile hola y saludará a un desconocido!
Reúnete con ella y se preparará para marcharse!
Abandónala por ser una arpía incorregible
Y la muy desvergonzada vendrá a tirarte de la manga!
Largueza! Largueza, oh Fortuna!
Otorga o niega a tu capricho.
Si no me preocupo por la Fortuna,
Aún tendrá que seguirme!

Los pozos de los deseos

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Capítulo 5

Llego otra vez al lugar de donde procedo.
Alimentado, perdonado y reconocido de nuevo,
Reclamado por la carne de mi carne,
¡De nuevo hermano de mi propia sangre!
Ya aderezan para mí el ternero cebado,
Pero las ahechaduras tienen mayor encanto…
Creo que mis cerdos me convienen más,
Me vuelvo sin dilación a las zahúrdas.

El hijo pródigo

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Capítulo 6

Ahora recuerdo camaradas…
Viejos compañeros de juegos en nuevos mares…
Cuando comerciábamos con oropimente
Entre los salvajes.
Diez mil leguas hacia el sur,
Y treinta años más tarde…
No conocían al noble Valdés,
Pero a mí me conocían y me querían

Canción de Diego Valdés

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Capítulo 7

¿En provecho de quién se equilibran los soles fecundos
Con ignorantes estrellas y lunas que ocultan estrellas?
Introdúcete, tu llegada por completo inadvertida.
Los Cielos tienen sus elevadas contiendas, como la Tierra las suyas, inferiores.
Heredero de estos tumultos, de esta alarma, de esa refriega
(Atado siempre por el pecado de Adán, de tus antepasados y el tuyo propio);
Alza los ojos, traza tu horóscopo y descubre
Qué planeta redime tu árido destino o lo condena!

Sir John Christie

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Capitulo 8

Algo debo a la tierra en que crecí,
Más a la vida que me alimentó
Pero aún más a Alá que me dio una cabeza
Con dos lados.
Podré pasarme sin camisa ni zapatos,
Amigos, tabaco o pan
Antes que perder un solo instante
Uno de los lados de mi cabeza.

El hombre con dos identidades

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Capítulo 9

S’ doaks era hijo de Yelth el prudente,
Jede del clan del Cuervo,
Itswood el Oso lo tuvo a su cuidado
Para hacer de él un hechicero.
Listo y veloz en el aprendizaje,
Era la personificación de la audacia;
¡Bailó la terrible danza de Klu-Kwallie
Para divertir a Itswood el Oso!

Leyenda de Oregón

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Capitulo 10

Vuestro terzuelo pasa demasiado tiempo sin volar, señor. No es un halcón niego
Sino un halcón de paso que ya cazaba antes de lo atrapásemos,
Peligrosamente libre en el aire. A fe mía que si yo fuera su dueño
(como es mío el guante en que se posa cuando está cansado)
Lo haría volar con un halcón veterano. Está en buenas condiciones
Plumado a la perfección, habituado a los hombres, bien curtido…
Y ¿quién podrá arrebatarle el aire?

Gow’ s Watch

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Capítulo 11

Da al hombre que no está hecho
A su oficio
Espadas que lanzar y recoger,
Monedas que hacer tintinear y recoger después,
Hombre para herirlos y curarlos luego,
Serpientes para encantar y atraer…
Y se cortará con el filo,
Le desobedecerán las serpientes,
Le traicionará su torpeza,
La gente lo menospreciará…
¡No así el que ha nacido malabarista!
Pizca de polvo o flor marchita,
Fruta lanzada al aire o varita prestada,
Bastan para su necesidad y refuerzan su poder,
¡Completan el hechizo o desatan la risa!
Pero un hombre que, etc.

La canción del malabarista, Opus 15.

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Capítulo 12

¿Quién no ha deseado el mar, el espectáculo del agua sin límites?
¿El avanzar y detenerse y lanzarse y estrellarse de las enormes olas perseguidas por el viento?
¿El lustroso abultamiento abovedado antes de la tormenta, gris, sin espuma, gigantesco y cada vez más alto?
¡La calma chicha sobre el regazo del Ecuador, o el soplo enloquecido del huracán?
¡Su mar por no mostrarse nunca el mismo, su mar y su unanimidad por debajo de toda apariencia…El mar que colma su ser?
¡Así y no de otra manera, así y no de otra manera deseas sus montañas los montañeses!

El mar y las montañas

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Capítulo 13

¿Quién no ha deseado el mar, el inmenso y desdeñoso oleaje?
¿El estremecimiento, la caída, el giro antes de que surja el bauprés apuñalador de estrellas,
Las ordenadas nubes de los alisios y el rizado zafiro rugidor abajo,
Las borrascas no anunciadas que acechan en los acantilados y el sordo retumbar de las velas del trinquete?
Su mar, siempre distinto en cada maravilla y siempre el mismo, el mar que colma su ser?
¡Así y no de otra manera, así y no de otra manera deseas sus montañas los montañeses!

El mar y las montañas

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Capítulo 14

Mi hermano se arrodilla (así dice Kaber)
Ante piedra y bronce a la manera de los paganos,
Pero en la voz de mi hermano oigo
Mis propios sufrimientos sin respuesta
Su Dios es el que los hados le asignan…
Su plegaria es la de todo el mundo…y también la mía.

La plegaria

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Capítulo 15

No me apartaría por un emperador,
Ni cedería el paso a un rey.
No me inclinaría ante la triple corona,
¡Pero este caso es diferente!
No lucharé con las potencias del aire,
¡Centinela, déjalo pasar!
Bajad el puente levadizo, es el señor de todos nosotros
¡El soñador cuyo sueño se hizo realidad!

El asedio de las hadas


Del libro Kim de Rudyard Kipling. Editorial Planeta DeAgostini. 2003.
Traducido por José Luis López Muñoz.

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