lunes, julio 12, 2010

Cosquín-1980

En el estanque estaban los botecitos oxidados
nadie se subía
el agua estaba llena de verdín
era como una saliva pegajosa
Preferíamos jugar al metegol con el grupito de chicos
La banda del intendente ya llegó-gritábamos como locos
Ya éramos banda, ya respondíamos a un intendente

Cuando se acababan las siete pelotitas
buscábamos piñas de formas que también giraban
Hacíamos trampa pero la diversión nos duraba horas
y mientras tanto, el dueño del bar no nos decía nada

A la noche, a la hora de dormir
se podía escuchar a los botecitos andando
conducidos por fantasmas
que palpitaban sus gritos agudos sobre los remos
sonaban como chirridos, crujidos de metal, estridencias de chapas
hasta que del festival venían las voces de la cacharpaya
y con la fuerza espasmódica del canto
los callaba a todos
entonces sí dormíamos
acunados por el temblor sedante de la tierra

Era un tiempo y un país que desconcertaba
pero éramos chicos
nuestro mundo se limitaba a jugadores
que se movían como los egipcios, solamente de costado
y que se dejaban manejar por nuestras manos inexpertas
Nuestra vida no era mucho más que eso
Quizás también fotos sobre las ruinas jesuíticas
escondites que otros no hallaron
en las montañas

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