domingo, julio 04, 2010

un poema de Marcos Doños

Sefarad


A mi abuelo, Roberto Alejandro Doño, quien se alejó de pequeño, una día y para siempre, de Bodrum, el Halicarnaso de Heródoto, ese lugar donde yo debo retornar algún día.


Mi nombre,
Que hurgo en el tiempo.
La dulce lengua de mi abuelo orando
“Patrón del mundo, no me manques”.

Yo, judíoexpatriado
Por la espada del griego
Por la espada de asirio
Por la espada latina.

Yo, judíoespañolexpatriado
En las hogueras ardientes
De inocentes herejes.
En los caminos infinitos del terror.


¿Qué fue de mí después del Templo?

Dicen que construí versos en España.
Dicen que profané sábados con Jesús judío.
Dicen que también canté a mi amada
Romances prohibidos.

Sé que hay claves.
En los cante jondos, Claves
En las Mil y una noches,
Que alguna vez susurró
Una tía de nombre Sarina
Y su tandur y las almendras
Entibiando el crepúsculo.

Sé que hay claves.
En los viajes de mi abuelo
Que se aleja
De las costas del Egeo
Con mi sangre futura a cuestas.

Ser judío.
Ser el judío y el hijo del judío.
Ser el judío oráculo del faraón.
Ser el judío profeta del universo.
Ser el judío príncipe de Ra y de Osiris.
Ser el judío de Judea, el judío
Bajo la sombra de Zeus y de Júpiter.
Ser el judíoespañol.
Ser el judíoespañolturco.
Ser el judíoespañolturcoargentino.
Ser el judío culpable de todos los males.
El inextinguible judío
Del tránsito de puertos
Y de puertas
Y de lenguas
Y de llaves.

El de los sueños
De un futuro pasado.

El judío Inhóspito,
Despiadado,
Desesperado.
El judío de la espada y el cañón.

Ser el judío
Que siempre retorna.

Ser la partícula
De un extraño hilo
De palabras
Tejidas
En un Libro eterno.



Marcos Doños (Argentina)
Publicado en Tarbut Sefarad

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