lunes, julio 26, 2010

La derrota

De a poco se apagan los timbales

No sirven para nada
pechos fríos
estos indios no se hicieron para el ataque
Mirad sus nombres
por cada uno de ellos pagarían millones
no por lo que piensan sus cabezas
sino por la forma en que utilizan las armas

Pero qué monstruoso

No alcanzaron los susurros
los jadeos ni los gritos
ni ese gringo infiltrado que prometía
dejar a los enemigos sin espada
No somos favoritos
repetían antes de la batalla como un conjuro
pidiéndole a los dioses que no los abandonaran

Pero el invasor nos acorraló de entrada

Alguno intentó custodiar la tierra
usando boleadoras
no hizo falta
los conquistadores corrían a la velocidad
de los fantasmas que habrían de gestar

Y así nos congregamos

Retazos de banderas sin ceremonias
las mujeres y los niños llorando
Los viejos espantan los sueños
de las viejas armaduras que una vez enfrentaron
analizando estrategias
sosteniendo hipótesis de travesías
recordando huesos partidos y otras crueldades

La guerra ya no es nuestra

Por eso lamemos la cabeza
la barba envejecida del cacique
una guadaña para ese cuerpo que adoramos
-lejanos tiempos
los indios
que se lanzaban en equipo-

Ahora lo iremos a descuartizar.

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