viernes, julio 02, 2010

un poema de Sarojini Naidu




El rival de la reina

La reina Gulnaar se sentó en su cama de ébano
Alrededor de ella estaban esparcidas incontables tesoros

Las paredes de su cámara estaban ricamente incrustadas
Con ágata, granito, ónix y jade;

Los tejidos que velaban su delicado pecho
Resplandecían con los tonos de una cresta de un avefría

Pero aún así ella se miraba en el espejo y suspiraba
“Oh Rey, mi corazón está insatisfecho”.

El Rey Feroz se inclinó desde su sillón de ébano
“ No fue cumplido tu último deseo, Oh cariño?”

“Hable tu boca y mi vida se derrochará
En aclarar el cielo del descontento”

“Estoy cansada de mi belleza, cansada de
Este esplendor vacío, de esta dicha sin sombra”;

Con nadie a quien envidiar ni contradecir
Ni mi sueño ni mi día tienen sabor ni sal

La reina Gulnaar suspiró como una rosa susurrante
“Dame una rival, Oh Rey Feroz”.


II

El Rey Feroz dijo a su jefe El Vizir
“ Eh, antes del amanecer de mañana estate aquí

Envía de ahora en adelante mis mensajeros allende los mares
Para buscar siete novias bellas para mí,

Radiantes de rasgos, majestuosas de semblante
Encuentra siete sirvientas para la Reina Persa”

…..

Siete nuevas mareas de lunas al llamado de la Tarde
El rey Feroz condujo hasta la habitación de la Reina Gulnaar

Una reina joven mira como la estrella de la mañana
“Te traigo un rival, Oh Reina Gulnaar”

Pero aún así, ella se miró en el espejo y suspiró:
“ Oh Rey, mi corazón está insatisfecho”.

Siete reinas brillaron en torno a su cama de ébano
Como siete gemas blandas en un hilo de seda

Como siete lámparas hermosas en una torre real
Como siete pétalos luminosos de la flor de la Belleza

La reina Gulnaar suspiraba como una rosa susurrante:
“ Donde está mi rival, Oh Rey Feroz?”


III
Cuando los vientos de la primavera despertaron las inundaciones de la montaña
Y encendieron la llama de los capullos de los tulipanes

Cuando las abejas hablaron alto y los días se alargaron
Y los durazneros emocionaron a la canción de la oropéndola

La reina Gulnaar se sentó en su cama de ébano
Engalanando con joyas su cabeza exquisita;

Y aún así se miró en el espejo y suspiró:
“ Oh Rey , mi corazón está insatisfecho”.

La hija de la Reina Gunsaar de 2 primaveras de edad
Con vestidos azules bordados con borlas de oro

Entró corriendo hacia sus rodillas como un mágico bosque
Y arrancó de sus manos el espejo

Con rapidez, se echó encima de sus propios bucles claros
La coronilla con terminaciones de perlas de su madre

En un instante se encaprichó
Y apretó el espejo con un alegre y apresurado beso

La Reina Gulnaar se rió como una rosa temblorosa
“ Aquí está mi rival, Oh Rey Feroz”.


Sarojini Naidu (India)
Publicado en Poem hunter
Traducido del inglés por Myriam Rozenberg

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