martes, julio 20, 2010

un poema de Mário Chamie

El preceptor y el pupilo




El buen preceptor
no pertenece al partido
del verde
ni al partido del azul
en el juego del circo.


El buen preceptor
no dobla la cerviz
al poder implícito del pupilo
que azul o verde
lo oye contrito

Apenas
en obediencia
a la luz interna
del saber convencido,
el buen preceptor
en los círculos
azules o verdes
del circo
toma lo dicho por lo dicho
y no se dice
arrepentido.

Lo más
es el poder de su pupilo
que verde
en su saber
de azules descripto
hace de su preceptor
(habido y tenido)
callado esclavo amargo
de un verde-azul
poder proscripto.


Mário Chamie (Brasil)
Publicado en el libro Caravána contraria
Geração Editorial
Traducido del portugués por Myriam Rozenberg

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